jueves, 13 de septiembre de 2018

5 errores que te impiden adelgazar



En ocasiones algunas personas durante el proceso de pérdida de peso no pierden lo esperado o incluso a veces mantienen el peso o van aumentando poco a poco. De hecho, según una encuesta realizada por la SEEDO (Sociedad Española para el estudio de la Obesidad) el 81 % de las personas que intentan bajar de peso fracasan. Esto frustra mucho porque la persona no siempre identifica las causas que le están impidiendo adelgazar pero para eso estamos nosotros: para ayudar a identificar esos pequeños detalles que marcan la diferencia y que van sumando calorías extras en el día a día haciendo que el déficit de energía que necesita esa persona para adelgazar cada vez sea más pequeño o que no exista. 

Algunas de las cosas que pueden hacer que no se obtengan los resultados esperados son las siguientes: 



Esto es muy importante ya que, aunque muchas veces solo con cambiar o mejorar algunos hábitos y llevar una alimentación más saludable se puede adelgazar, llega un momento en el que si se quieren conseguir objetivos más ambiciosos e ir perdiendo a un buen ritmo para no desmotivarse, es necesario tener en cuenta las cantidades de la mayor parte de los grupos de alimentos y el ojímetro no suele ser una buena opción especialmente al principio del proceso. 
Que un alimento sea saludable no es sinónimo de que sea acalórico o que “no engorde”. Quitando el grupo de las verduras que tiene un aporte calórico muy bajo y un alto contenido en agua y fibra y por eso no es necesario ser estricto en las cantidades, en el resto de alimentos las cantidades son muy importantes. 

Al principio pensar en pesar los alimentos puede parecer tedioso pero es la manera más objetiva de saber que realmente estamos comiendo lo que nos corresponde y no lleva mucho tiempo. 
Una vez que sabemos la cantidad podemos utilizar herramientas que nos faciliten el trabajo como vasos, tazas, cucharas, pero es importante que sean cantidades individualizadas, asegurándonos de que no estamos poniendo gramos de más. Por ejemplo, habiendo hoy en día tantos tipos, formas y tamaños de vajilla será difícil saber si 1 taza realmente tiene 200 mL o no, por eso las medidas objetivas de gramos y mL son importantes. 

También es importante asegurarnos de que la báscula que utilicemos funcione bien, es mejor usar una báscula digital que una de aguja por ejemplo, que puede descalibrarse fácilmente y son menos exactas. 



El picoteo es un hábito muy traicionero y bastante difícil de erradicar ya que la mayoría de las veces cuando se tiende al picoteo se acaba comiendo de forma inconsciente y se pierde la noción de lo que se ha comido. 
Si el picoteo es algo puntual o se picotean alimentos con un bajo aporte calórico como los pepinillos en vinagre y/o cebolletas, o tomates cherry o zumo de tomate, por ejemplo, esto no afectaría y además sacian. 
Sin embargo, lo habitual es picotear alimentos con un alto aporte energético que incitan a comer más como snaks dulces o salados tipo patatas fritas, chocolatinas, barritas energéticas, tortitas o galletas, pasteles, embutido, queso, pan, etc. Con este tipo de alimentos es fácil subestimar la cantidad que se ha comido y la energía que aportan, sumando muchas calorías extra que impedirán que se adelgace o incluso pueden hacer que se vaya ganando peso poco a poco. Para evitar esto lo más importante es evitar tener en casa alimentos superfluos que puedan resultar una tentación y que no nos convienen. 



Lo ideal es evitar el picoteo, porque aunque sea a partir de alimentos que aporten pocas calorías, el hábito de llevarnos algo a la boca, bien sea por aburrimiento o por ansiedad, puede hacer que el día que no se tengan unos pepinillos a mano se acabe arrasando con la tableta de chocolate, las galletas o lo que tengamos cerca. 



Este punto es muy importante y está relacionado con el anterior, el hecho de hacer comidas de picoteo o el “hoy no he cenado, solo he picado un poco de embutido y queso” por poner un ejemplo muy típico, también pasa factura. 
Cuando se come de forma desordenada y/o picoteando además de que muchas veces se pierde la perspectiva de la cantidad que se ha comido, en muchas ocasiones la elección de los alimentos no es buena y acabamos teniendo una comida desequilibrada, que no tiene los nutrientes que necesitamos, no nos sacia lo suficiente y puede llegar a generar ansiedad, lo que es fácil que desencadene en más picoteo y peores elecciones de alimentos a lo largo del día. 
Es la pescadilla que se muerde la cola y al final como siempre decimos, el desorden lleva a más desorden. Por eso, es importante que las comidas sean estructuradas, que incluyan a las verduras como protagonistas del plato y que tampoco falte alguna fuente de carbohidratos complejos y otra de proteínas. Esto nos ayudará a comer mejor y también a evitar el picoteo, con lo cual como veis este punto es un 2 por 1 ;). 


No se trata de que el hecho de beber agua te vaya a adelgazar por sí mismo, pero el agua es una bebida acalórica y un nutriente esencial que debemos consumir a diario. 
En cambio si en lugar de agua, a lo largo del día incluimos otras bebidas en sustitución del agua que sí aporten calorías, como zumos (ya sean naturales o no), refrescos, leche, bebidas vegetales, estaremos aportando mucha energía extra que se convertirá en grasa y en esos kilos de más. 
En cambio con el agua, esto no pasa: por eso siempre debe ser nuestra bebida de preferencia, aunque también existan otros alimentos que nos aporten este nutriente. 



La vida social es importante y necesaria también y aunque se trate de disfrutar de la compañía y del entorno y no solo de la comida, sabemos que esta suele tener un papel muy importante en nuestra cultura y que además, no siempre tendremos opciones o ganas para elegir lo mejor posible nuestros alimentos. 
Sin embargo, cuando tenemos algún evento en el que somos conscientes de que lo más probable es que comamos más cantidad y/o alimentos que aporten más energía de lo habitual, es un error pensar en comer menos los días antes, ese mismo día o pensar en compensarlo después. 
Este comportamiento puede generar ansiedad y además predispone a comer más y hacer peores elecciones de alimentos. Por eso lo mejor siempre será comer lo que nos corresponde y una vez pasado ese evento, volver a los buenos hábitos lo antes posible. De esta forma aprenderemos a gestionar mucho mejor las comidas que se salgan de nuestra alimentación habitual y a disfrutar más del momento y de la compañía. 


Si os habéis sentido identificados con alguno o algunos de estos puntos esperamos que este artículo os ayude a hacerlo mejor. Fijándonos en esas pequeñas cosas que marcan la diferencia podemos llegar a ver grandes resultados que se mantendrán a largo plazo.




Soy Leticia Álvarez Musetti, 
dietista-nutricionista y máster en Nutrición Clínica.
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Pan de molde casero

Queridos lectores, aquí os dejamos una de las recetas sorpresa del año (diría que la mejor de todas...): una receta de pan de molde casero fácil, sencillo y barato. El pan casero es más saludable que el que podemos comprar en tiendas y desde luego es mucho más tierno y sabroso.



Yo suelo prepararlo el domingo por la mañana y así lo tengo disponible para el desayuno del resto de la semana. Con esta receta saldrán unas 20-22 rebanadas finitas.
Para desayunar en el plan 1 de la dieta ALEA tomaríamos 2 rebanadas.
Para el plan 2: 3 rebanadas.
Para el plan 3: 4 rebanadas.
Y para el plan 4: 5 rebanadas.
Además tomaríamos una pieza de fruta o 15 g de frutos secos naturales y un vaso de café con leche desnatada o bebida vegetal :)

Sin más... ¡vamos a por la receta!

Ingredientes:

  • 300 g de harina*
  • 10 g de levadura de panadero
  • 1 cucharada de postre de azúcar
  • 1/2 cucharada de postre de sal
  • 20 g de mantequilla
  • 120 ml de leche desnatada
  • 80 ml de agua templada
* La primera vez usé harina integral y me encantó el sabor (mil veces mejor que cualquier marca conocida), pero levantó muy poquito. Así que repetí la receta con harina blanca y aproveché ese día para hacer las fotografías.
Otro día la rehice usando harina integral y levadura química y quedó estupendo :)



Elaboración:


1. Echamos el azúcar en el vaso de agua templada junto a la levadura. Esperamos unos 3-4 minutos.


2. Juntamos la harina, la sal y la leche en un cuenco amplio y añadimos por encima el agua que contenía la levadura y el azúcar.

3. Mezclamos muy bien hasta formar una bola de masa. En este punto añadimos la mantequilla (yo la derrito un poquito para que se mezcle mejor) y volvemos a amasar.
¡Que nadie tenga miedo! En esta receta no hay que amasar durante mucho tiempo, nada más el que necesite la masa para incorporar todos los ingredientes. Más menos unos 3-4 minutos.
Tras ese tiempo tendréis algo como esto:



4. Ahora ponemos la masa dentro del cuenco y la tapamos con un trapo de algodón.
La vamos a dejar reposar durante una hora a temperatura ambiente.
Tras ese tiempo duplicará (o algo más) su tamaño y quedará súper esponjosa:



5. Tras esa hora de reposo... La aplastamos formando un rectángulo que tenga el ancho del molde que usaremos.
Yo lo pongo cerquita y así me guío: ni me paso ni me quedo corta :)



6. Ahora vamos a doblar la masa sobre sí misma tal como se ve en la imagen: cogemos el tercio inferior y lo doblamos sobre la masa.



7. Después, doblamos el tercio superior y nos quedará algo como esto:



8. Repetimos la operación una vez más. Y al terminar colocamos el rollo de masa dentro del molde (no será necesario untarlo con aceite ni espolvorearlo con harina), lo tapamos de nuevo con el paño y lo dejamos reposar otra hora más a temperatura ambiente.



9. Pasada esa hora lo encontraréis más grande y esponjoso.
En este punto hemos de pintarlo con huevo batido y lo llevamos al horno.
Estará unos 35 minutos a 175ºC.



Una vez lo saquéis del horno tendrá este precioso aspecto :)



En cuanto temple un poquito podéis desmoldarlo.



Partidlo en rebanadas finitas (como de 1 centímetro o centímetro y medio), cada una de ellas pesará unos 20-25 g.
Se conserva perfectamente 4-5 días si lo metéis bajo una campana de cristal o lo guardáis en una bolsa de algodón o lo tapáis con un trapo de algodón.










martes, 4 de septiembre de 2018

Bienvenidos al nuevo curso 2018-2019

Queridos lectores, gracias por seguir ahí :)

Después de unas semanas estivales de desconexión regresamos para empezar este nuevo curso. Y lo hacemos con mucha fuerza e ilusión, porque trabajar con personas y ver cómo mejoran día tras día, es una recompensa muy grande y emocionante.

Este curso tenemos unos cuantos propósitos en marcha:



Para eso debéis contarnos qué es lo que os resulta más complicado a la hora de seguir la dieta. Porque si sabemos dónde hay un punto débil, podremos reforzarlo. Ya sea en la consulta o por email, explicadnos lo que os preocupe y nos pondremos manos a la obra con mucho gusto.




Para este punto estamos ideando un montón de recetas nuevas (algunas las veréis en el blog (y ahora ¡podréis descargarlas en PDF!) y otras en vuestras dietas) para que disfrutéis de unos platos deliciosos, sanos y ligeros. Y como siempre, muy fáciles de cocinar porque a veces menos es más.




Estamos preparando un montón de artículos que iremos colgando en el blog (o entregándoos en consulta o por email si los necesitáis) en los que os ayudaremos a elegir bien los alimentos. Porque ellos son la base de una buena alimentación :) Así que os contaremos poco a poco cómo tener una despensa saludable, barata y por supuesto: ¡muy rica!



Un pequeño cambio es que a partir de ahora, en lugar de publicar artículos en el blog dos días a la semana, lo haremos solo uno. 
¡Nos ha costado un montón tomar esta decisión! Pero con el volumen de trabajo actual nos era muy complicado mantener ese ritmo. Vosotros, lectores, sois importantísimos para ALEA, pero con tantos proyectos en marcha y todos los despachos a tope cada día, no nos queda mucho tiempo para escribir. 
Nuestra prioridad es reducir el número pero, aumentar la calidad de los artículos y recetas :) Así que esperamos que os guste mucho entrar con nosotros en esta nueva etapa. 

(Empezamos este jueves con  un recetón maravilloso... PAN DE MOLDE CASERO SÚPER FÁCIL)

¡Feliz comienzo de curso 2018-2019!


martes, 24 de julio de 2018

¡Hasta la vista!

¡Hola, queridos lectores! 

A punto de coger vacaciones en la clínica de Salamanca, nos queríamos despedir de vosotros y contaros que regresaremos en septiembre. 
El servicio online seguirá funcionando durante todo el verano, pero tanto la clínica como el blog se tomarán un descanso en agosto. 

Esperamos que paséis muy buenas semanas :) 
Si no queréis perderos nada... seguidnos en Facebook y en Instagram, pues iremos publicando pequeños recordatorios saludables, recetas sanas y artículos de calidad para que nadie pierda el hilo.





Gracias a todos y a todas por acompañarnos en este camino emocionante. 
¡Feliz verano de parte de todo el equipo ALEA! 

24/07/2018
El equipo ALEA celebrando las vacaciones de verano
(y siguiendo el método del plato... ¡todo lo que pudimos!)

jueves, 19 de julio de 2018

Tortitas de avena y plátano

Hace unas cuantas semanas (¡quizá meses ya!) una paciente nos preguntó por esta receta. En aquel momento no teníamos ninguna parecida así que nos pusimos a buscar y de entre muchas que hemos ido probando nos decantamos por esta. Son unas tortitas de avena y plátano impresionantes. Son fáciles de hacer, son ligeras, son súper completas nutricionalmente. Bajo el vídeo tenéis los ingredientes y el modo de elaboración. 


Ingredientes para 4 tortitas de plátano y avena:
  • Un huevo
  • Un plátano mediano y maduro
  • 30 g de copos de avena
  • Una pizca de canela (y un poco de sal y de esencia de vainilla si te gusta)

¿Cuál es la ración para desayunar
Plan 1 y 2: 4 tortitas más una infusión
Plan 3 y 4: 6 tortitas más un café con leche desnatada


Elaboración:

1. Machamos el plátano con un tenedor dentro de un plato hondo.




2. Añadimos el huevo, los copos de avena, un poco de sal y un puñadito de canela en polvo.
Mezclamos muy bien y vamos calentando una sartén antiadherente.




3. Con esa cantidad de masa nos saldrán, o 2 tortitas grandes o 4 pequeñas. Así que haz tantas porciones como número de tortitas desees. 
Échalas de una en una sartén antiadherente y dales la vuelta cuando veas unos agujeritos similares a los que se aprecian en la siguiente imagen: 




El resultado final es este: 






Mi equipo y yo podemos atenderte en ALEA Consulta dietética.



Soy María Astudillo Montero, 
fundadora y codirectora de ALEA desde el año 2006.
Coautora de La dieta ALEA, 2015 y de Adelgaza por fin con la dieta ALEA, 2018.

martes, 17 de julio de 2018

Tiempo de ensaladas

La mayoría de pacientes llegadas estas fechas nos contáis que apetecen menos los platos de cuchara y mucho más las ensaladas, los gazpachos, las cremas frías...etc.
Como nunca bien mal un recordatorio hoy vamos a repasar las características básicas de la ensalada perfecta.

¿No os ha pasado alguna vez que tratando de adelgazar cenáis ensalada cada noche, pero la báscula no baja ni un gramo?
¿Os resultan repetitivas, monótonas y aburridas?
¿Pensáis que una ensalada puede servir de plato único o bien hay que tomar un segundo?

Vamos a contestar a todas estas cuestiones y más :)


¿Cómo hacer la ensalada perfecta?
Pues teniendo en cuenta que debería proporcionarnos los nutrientes necesarios:

  • Hidratos de carbono complejos
  • Proteínas de calidad
  • Grasas saludables
  • Vitaminas y minerales


Para conseguir esto hemos de fijarnos en qué aportan los ingredientes empleados. Hagamos un repaso rápido:


¿Dónde encontramos hidratos de carbono complejos? En pasta, arroz, quinoa, trigo sarraceno, legumbres, patata, pan, espelta...etc.
Recordad que la ración de la cena es menor que la de la comida.

¿Y las proteínas de calidad? En carnes, pescados y derivados, en huevos, en lácteos (quesos, yogures), en frutos secos y también en legumbres.

¿Hay grasas saludables? ¡Por supuesto! Saludables y necesarias, pero en su justa medida. Las grasas son el nutriente que más engorda (después va el alcohol), así que debemos cuidar su ración. Encontramos grasas saludables en el aceite de oliva virgen extra, en los frutos secos, en el aguacate...etc.

Incluyendo una buena variedad de ingredientes, en los que predominen las verduras, conseguiremos además vitaminas y minerales fundamentales para el buen funcionamiento del organismo.

Cuando en una ensalada haya todos esos nutrientes, no será necesario tomar un segundo plato. Pero ojo, a veces, con la idea de preparar una ensalada muy completa nos dejamos llevar y en lugar de hacer un plato ligero preparamos una bomba de calorías con la que es imposible adelgazar. Ten en mente tus raciones recomendadas cuando te pongas a cocinar. 




¿No te gustan los ingredientes en crudo?
Entonces te damos un truco: prueba a saltear los ingredientes que no te gusten durante unos minutos en la sartén.
Unos espárragos trigueros o unos champiñones Portobello (o unas ricas setas Shitake), se cocinarán en 4-5 minutos y, con un poquito de zumo de limón y otros ingredientes quedarán fantásticos dentro de una ensalada.



¿Deben llevar siempre verde?
Para nada, puedes no poner las típicas verduras de hoja verde (lechuga, espinacas, canónigos...etc) y preparar la ensalada con cualquier ingrediente que tengas en casa.
Un ejemplo que me enseñó una amiga hace un tiempo: ensalada de remolacha con manzana y atún. Sencillamente espectacular. La tenéis aquí :)




Y para terminar, aquí os dejo 5 ensaladas estupendas que podéis hacer estos días:





Puedes encontrar recetas como estas en nuestras dietas. 
Podemos crearlas para ti en nuestra clínica de Salamanca o bien, a través de nuestro servicio online. 
Si deseas más información pincha sobre mi flequillo ;) 


Soy María Astudillo Montero, 
fundadora y codirectora de ALEA desde el año 2006.
Coautora de La dieta ALEA, 2015 y de Adelgaza por fin con la dieta ALEA, 2018.



jueves, 12 de julio de 2018

Ensalada de remolacha, atún y yogur griego

Algunos pacientes nos cuentan que no les gustan las hojas verdes en ensalada: ni lechuga, ni canónigos, ni rúcula, ni espinacas o escarola. Nada de nada. Y por eso no imaginan cómo preparar una ensalada sin esos ingredientes que podrían considerarse como imprescindibles.

Hoy os mostramos una ensalada ma-ra-vi-llo-sa que disfrutamos una noche en casa de unos amigos (salimos de allí con unas cuantas risas y una receta genial: ¡Gracias, Vero!) y que no lleva nada verde. Y que está buenísima ;) 


Mi amiga la preparó con mayonesa light y quedó suuuper rica. Pero el día que yo la hice en casa no tenía mayonesa pero sí un yogur griego bajo en grasa, así que lo aderecé un poquito y lo usé como salsa.
Esto es lo que necesitaréis para prepararla:

Ingredientes para la comida:

Ingredientes Plan 1Plan 2Plan 3Plan 4
Manzana1 pequeña 1 mediana1 mediana1 grande
Atún enlatado al natural1 latita1 latita2 latitas2 latitas
Yogur griego bajo en grasa
o mayonesa light
1/2
2 cucharadas rasas
1/2 
2 cucharadas rasas

3 cucharadas rasas

3 cucharadas rasas
Remolacha120 g140 g160 g180 g

También necesitarás una pizca de sal y pimienta negra :) 
Y para que no nos falte la ración de hidratos de carbono complejos de la comida acompañadla con:
40 g de pan (plan 1), 60 g de pan (plan 2), 80 g de pan (plan 3) y 100 g de pan (plan 4).


Elaboración:
  1. Trocea la manzana en daditos (yo le dejé la piel, antes la lavé con calma y listo) y pon los trozos en un plato o cuenco.
  2. Trocea también la remolacha bien escurrida y ponla junto a la manzana.
  3. Desmenuza el atún y échalo al plato de la manzana y la remolacha.
  4. Toma el yogur griego y ponle una pizca de sal y un puñadito de pimienta negra.
  5. Mezcla muy bien antes de servir y ¡disfruta!






Puedes encontrarme a mí y a mi equipo en ALEA Consulta dietética.


Soy María Astudillo Montero, 
fundadora y codirectora de ALEA desde el año 2006.
Coautora de La dieta ALEA, 2015 y de Adelgaza por fin con la dieta ALEA, 2018.

martes, 10 de julio de 2018

El agua, ni engorda ni adelgaza

Parece que por fin ha llegado el calorcito que tanto se ha hecho esperar este año y con él nuestras ganas de refrescarnos y la necesidad de mantenernos bien hidratados. No hay mejor forma de refrescarse e hidratarse que con el agua, pero en torno a este nutriente esencial también existen muchos mitos que hoy queremos romper. 



Habitualmente se recomienda de forma general beber alrededor de 2 litros de agua al día. Debido a esta recomendación, beber agua está de moda, mucha gente se obsesiona con beberla y van a todas partes con su botella. Por otro lado, en ocasiones algunas personas cuando están en el proceso de pérdida de peso y no pierden lo esperado lo achacan a que han bebido menos agua en esos días. A veces también escuchamos lo contrario, algunas personas creen que beber agua engorda, especialmente cuando es agua con gas. Por este motivo en este post vamos a aclarar todas estas ideas. 

Como hemos dicho la recomendación de beber 2 litros al día es general y cada persona en función de su edad, estado fisiológico (embarazo, lactancia, momento del ciclo menstrual, etc), actividad física, del tipo de ambiente en el que se encuentre (más seco o más húmedo), de la temperatura, presencia de alguna enfermedad, consumo de ciertos fármacos, etc, necesitará beber más o menos agua. Por ejemplo ahora con los calores propios del verano perdemos más líquido a través del sudor, con lo cual es normal que tengamos más sed y que necesitemos beber más agua. 

También puede ser que necesites beber más agua por tu tipo de trabajo u actividad, yo por ejemplo en la consulta siempre tengo agua a mano, por si se me queda la boca seca de tanto hablar, jeje. 

Por eso en personas sanas una recomendación acertada e intuitiva es beber cuando se tenga sed, excepto en el caso de los bebés, los deportistas y los ancianos. En el caso de los bebés se debe a que no pueden servirse agua por ellos mismos, en el caso de los deportistas porque cuando se pierden grandes cantidades de líquido la sensación de sed puede llegar tarde y en el caso de los ancianos porque suele disminuir la sensación de sed. 

Como es sabido los requerimientos hídricos no solo se cubren por la ingesta de agua como bebida en si misma, si no también a partir de alimentos con un alto contenido en agua como las frutas, verduras, leche o preparaciones alimenticias como sopas, guisos, café, infusiones, batidos o zumos, entre otros. Seguramente habréis notado que en función de los alimentos que comemos a lo largo del día tenemos más o menos sed. Cuando comemos alimentos con una proporción muy baja en agua y/o muy ricos en sal o azúcares normalmente el cuerpo nos pide beber más agua. 



Si bien es cierto que según algunos estudios una mayor ingesta de agua podría ayudar a perder peso, esta ayudita sería mínima, y si no se respetan las pautas de la dieta (cantidades, estructura de los platos…) difícilmente se perderá peso a partir de la grasa (que es lo que interesa) por mucha agua que se beba. Por lo tanto si se bebe menos tampoco se dejará de perder si se han seguido las pautas dietéticas correctamente. Realmente, si no has bebido suficiente agua, tendrás sed y acabarás bebiendo lo que necesites. 

De todas formas, beber agua nos ayuda a saciarnos durante las comidas y a evitar el estreñimiento ya que junto con la fibra que comemos, aumenta el volumen de las heces y estimula la motilidad intestinal. 

Algo muy importante también y que muchas veces no se tiene en cuenta es que el agua al tener un sabor neutro sirve para limpiar los sabores de la boca, algo muy útil entre plato y plato, y que no incita a consumir sabores más fuertes como sí lo hacen los refrescos por ejemplo. Para que quede más claro piensa: ¿Cuándo tomas un refresco te apetecería luego comer un plátano o una manzana después o preferirías algo como unas patatas fritas o cualquier snacks con sabor fuerte? 

Además, muchas veces se confunde la sensación de hambre con sed, por eso es muy importante ser autocríticos y pensar que si creemos que ya hemos comido suficiente puede ser que lo que tengamos sea sed. Esto también es importante en momentos de ansiedad en los que es muy frecuente canalizar las emociones con la comida, beber un poco de agua puede ser una herramienta más para intentar evitar el picoteo. 



¿Pasa algo si bebemos más agua de la que necesitamos? 

Una persona sana tiene mecanismos eficaces para eliminar el exceso de agua y mantener el equilibrio hídrico, si se bebe más de lo se necesita se eliminará por orina. Por este motivo no hay una cantidad de ingesta máxima tolerable. Sin embargo no es imposible que un exceso de agua pueda llegar a ser tóxico ya que podría darse si se consumen rápidamente grandes cantidades (0,7-1 L/hora) que puedan exceder los valore máximos de eliminación renal. 


¿Y el agua con gas? 

En cuanto al agua con gas su aporte energético suele ser de 0 kcal y también en algunos casos de 1-2 kcal/100 mL. Si elegimos opciones de este tipo estas no afectarán a nuestro peso corporal, pero sí que puede producir distensión abdominal y con ella molestias digestivas y sensación de hinchazón. De todas maneras conviene revisar el etiquetado para no confundirnos con otros refrescos, asegurándonos de que realmente su aporte energético es nulo o muy bajo y no abusar de ellas, ya que suelen tener edulcorantes y también sal en algunos casos, con lo cual a la larga tomar grandes cantidades pueden afectar a nuestra salud. 



En resumen y como conclusión el agua con gas “no engorda” y no hace falta obsesionarse con beber agua a todas horas para intentar adelgazar más o estar bien hidratado. Lo que sí es muy importante es que nuestra bebida de preferencia sea el agua y no otras bebidas que sí que pueden contribuir a un aumento del peso corporal y afectar negativamente a nuestra salud. 

Por eso, si eres de los que bebes refrescos, zumos u otro tipo de bebidas habitualmente con las comidas te animamos a que te pases al agua, solo con ese pequeño cambio ya notarás grandes beneficios :) 

También de cara estos meses de calor, es importante que recuerdes que las frutas y las verduras también son una buena fuente de agua y por lo tanto su consumo ayuda a que nos mantengamos bien hidratados. Así que asegúrate de que no falten en tus platos, recuerda que no hay mejor postre que la fruta y algunas como la sandía contienen muchísima agua, y si la tomas fresquita y con un toque de menta o hierbabuena no encontrarás nada más refrescante, también puedes prepararla en forma de granizado y tendrás un refresco rico y saludable :)




Soy Leticia Álvarez Musetti, 
dietista-nutricionista y máster en Nutrición Clínica.
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética.



Fuentes: 

- Cross-sectional association of dietary water intakes and sources, and adiposity: National Adult Nutrition Survey, the Republic of Ireland. European Journal of Nutrition. 2018. 
- Hidratación: determinados aspectos básicos para el desarrollo científico-técnico en el campo de la nutrición. Nutrición Hospitalaria. 2016. 
- Importancia del agua en la hidratación de la población española: documento FESNAD 2010. Nutrición Hospitalaria. 2011. 
- Recomendaciones de bebida e hidratación para la población española. Nutrición Clínica y Dietética Hospitalaria. 2008.

jueves, 5 de julio de 2018

Napolitanas de fruta

Uff, la de hoy es una de esas recetas que le pone a una el cuerpo contento :) 
Pensando en ideas de postres ligeros, resultones y saludables se nos ocurrieron estas napolitanas rellenas de fruta dulce, blanditas por dentro y crujientes por fuera. Y lo mejor es que para cocinarlas no necesitarás horno. Con una simple sartén antiadherente conseguirás que te queden doradas y crujientes. 


Cada una de estas napolitanas aporta unas 100 calorías: la medida ideal para un postre o como parte del desayuno o la merienda :)
La masa filo o pasta brick que usamos aporta por unidad unas 30 calorías (como una galleta maría).

¿Cómo las preparamos? Toma nota:

Cada una de ellas se elabora con un pliego de masa brick (o pasta filo) y  una cucharada de queso tipo philadelphia light o una cucharada de postre crema de cacahuete. 

  • La primera que véis la hicimos con media manzana, dos nueces picadas, philadelphia light y canela en polvo.
  • La segunda la preparamos con medio plátano partido en rodajitas, crema de cacahuete y una pizca de canela en polvo. 


En primer lugar extendemos el queso en el centro del pliego de pasta brick.




Troceamos la fruta elegida y la situamos sobre el queso. En este caso pusimos también dos nueces picaditas que le dieron un toque estupendo. Una pizca de canela y... doblamos la masa formando como un paquetito (con forma de napolitana).



Calentamos la sartén y situamos la napolitana tal cual (no hace falta añadir mantequilla ni nada). La dejamos dorar unos 2-3 minutos por cada lado y estará lista para disfrutarla.




Esta fue la otra idea: mantequilla de cacahuete con rodajas de plátano y canela. Quedó muy rica también aunque quizá nos gustó más la primera.













Soy María Astudillo Montero, 
fundadora y codirectora de ALEA desde el año 2006.
Coautora de La dieta ALEA, 2015 y de Adelgaza por fin con la dieta ALEA, 2018.