jueves, 7 de febrero de 2013

Los lípidos, esos grandes desconocidos…

Lípidos en la dietaHoy en día es muy habitual hablar de las grasas en la dieta como algo que hay que restringir, pero poco a poco la población está entendiendo que las grasas deben formar parte de una dieta equilibrada.




QUÉ SON LOS LÍPIDOS: definición y función 

Los lípidos, comúnmente denominados grasas, son nutrientes que según los parámetros que marcan la dieta mediterránea, deben estar presentes en un 30-35 % del valor calórico total en una dieta equilibrada. 

Funciones lípidos
La cuestión es que ni todos los lípidos tienen las mismas funciones en nuestro organismo ni se deben consumir en las mismas cantidades. 

Si bien el aporte calórico de los lípidos es de 9 kcal/g, las funciones también son importantes y vitales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. 

Por ejemplo, son la principal reserva energética de nuestro cuerpo, son necesarias para asimilar vitaminas como la A, E, D y K; son necesarios para poder formar muchas hormonas, y además hacen que los alimentos sean más agradables en cuanto a sabor y textura se refiere. 



ACIDOS GRASOS: “Sí… me resultan familiares, pero ¿qué son y dónde están?” 


Ácidos grasos
Los ácidos grasos forman parte de la estructura de los lípidos que a su vez, forman parte de los alimentos. Algunos como los ácidos grasos omega 3 y omega 6 con esenciales, lo que significa que no podemos sintetizarlos, y debemos obtenerlos de los alimentos. 

Se ha demostrado que la ingesta adecuada de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, presentes en el aceite de oliva, aceite de girasol o de maíz son beneficiosos para prevenir enfermedades cardiovasculares, cerebro vasculares, que son una de las principales causas de muerte en Europa; e incluso se ha visto un efecto positivo en la etapa del embarazo ya que son importantes para un correcto desarrollo neuronal del feto. 



LAS GRASAS “MALAS” 

En contrapunto, existe el colesterol, LDL, tan poco beneficioso para nuestras arterias, o las grasas hidrogenadas, presentes en bollería o margarinas. 
A partir de los años 60 y 70 se empezó a utilizar el proceso de hidrogenación como medio para obtener grasas más o menos sólidas a partir de, principalmente, aceites vegetales, lo que le daba otra consistencia a los alimentos que las contenían.
Son las conocidas como grasas trans, mucho menos apreciadas en nuestra industria alimentaria actual, ya que se ha estudiado la relación entre su consumo y el aumento de la concentración en sangre del colesterol “malo”, LDL, disminuye el “bueno”, HDL, y esto relacionado con el desarrollo de enfermedades como la diabetes o incluso cáncer. 


Grasas malas y grasas buenas


En conclusión, como las recomendaciones alimentarias nos indican, se debe disminuir el consumo de grasas saturadas (lácteos enteros, mantequillas, carnes rojas…), aumentar el consumo de grasas insaturadas (aceite de oliva, girasol, pescados, frutos secos…) y limitar el consumo de colesterol. 





Bibliografía:


Alimentación y Nutrición. Manual teórico-práctico
C. Vázquez, A.I de Cos Blanco, C. López- Nomdedeu
Ed. Díaz Santos 1998

Presentación Beneficios y perjuicios del consumo de grasas con la dieta
Profesora Dra. Rosa María Ortega
Departamento de Nutrición
Facultad de Farmacia, Universidad Complutense de Madrid
Simposio IV Congreso de la asociación española de dietistas-nutricionistas
Bilbao, Octubre 2008

Simposium Satélite
Grasas Alimentarias, su papel en la salud cardiovascular
Actualización sobre ácidos grasos trans
Raquel Bernácer, Departamento Nutrición Unilever
Simposio IV Congreso de la asociación española de dietistas-nutricionistas




AUTORA: Raquel León Larios
Diplomada en Nutrición humana y dietética 
Licenciada en Ciencia y tecnología de los alimentos


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