miércoles, 31 de julio de 2013

Dieta en la hipertensión arterial


AUTORA Estefanía Sal González -  Diplomada en Nutrición Humana 
y Dietética por la Universidad Alfonso X El Sabio.










Para empezar vamos a definir el concepto de hipertensión arterial (HTA): decimos que la tensión se encuentra elevada cuando la presión sistólica sea mayor o igual a 140 mm Hg y la presión diastólica sea mayor o igual a 9. 
Lo que entendemos comúnmente como ‘tengo una tensión de 14-9’. 



Es una enfermedad que no da síntomas, normalmente se diagnostica en revisiones rutinarias, pero el hecho de que sea asintomática no significa que dejemos de prestarle atención. Si tenemos niveles altos de presión sanguínea y no la tratamos, ya sea con fármacos o con dieta, puede acarrearnos una serie de problemas y riesgos para nuestra salud. 
Las enfermedades más comunes relacionadas con la HTA son enfermedades del corazón y del riñón.



¿Por qué sube la tensión?

Hay varios factores modificables que hacen que la tensión se eleve, son los siguientes:
  •          Tener sobrepeso u obesidad
  •          Consumir alcohol de manera habitual
  •          Tomar demasiada sal en la dieta diaria.
  •          Tabaco.

El tratamiento no farmacológico se centra principalmente en la disminución del aporte de sodio en la alimentación, ya que el consumo excesivo de sal hace que la presión sanguínea aumente de manera considerable. Para que esto no ocurra, hemos de restringir el consumo de sal así como el de alimentos ricos en este elemento.



Recomendaciones dietéticas generales
  • Disminuir el aporte calórico de la dieta: está demostrado que las personas que tienen sobrepeso tienen más riesgo de desarrollar hipertensión. Bajar de peso de manera saludable en individuos con HTA, está asociado con una disminución de los valores de la presión sanguínea.

  • Alimentos ricos en potasio: se recomienda consumir de manera diaria cantidades suficientes de frutas y verduras. Nos mantendremos saciados, perderemos peso y el potasio tiene un efecto hipotensor.

  • Grasas saturadas y alimentos ricos en colesterol: se recomienda la disminución del consumo de alimentos ricos en este tipo de grasas (presentes en alimentos de origen animal terrestre, aceite de coco y palma), ya que también estos alimentos suelen tener más contenido en sodio. Sin embargo, un aporte mayor de grasas poliinsaturadas como las presentes en pescados azules, se relaciona con un descenso de la tensión arterial.
  • Abandono del tabaco.

  • Realizar ejercicio físico de manera regular, empezando por ejemplo, caminando de manera ligera una media hora al día.

  • Disminución de la ingesta de alcohol.

  • Los alimentos procesados y los alimentos en conserva son muy ricos en sodio, por ello debemos consumirlos con moderación.

  • Se desaconseja totalmente el consumo de sal de mesa para la preparación de platos, así como los cubitos de caldo.

  • Se pueden utilizar otras especias para potenciar el sabor del alimento.



Como hemos visto, el tratamiento dietético puede ayudar a que los niveles de la presión arterial bajen y posiblemente también nos ayudarán a ir dejando poco a poco el posible tratamiento farmacológico que estemos llevando, siempre y cuando el médico lo indique.




Bibliografía



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