martes, 6 de mayo de 2014

CÓMO SEGUIR UNA DIETA Y NO MORIR EN EL INTENTO (II)



AUTORA María Fernández Pérez
Psicóloga especialista en Trastornos del Comportamiento Alimentario y Obesidad


La falta de tiempo o las pocas ganas de cocinar, son algunos de los motivos más frecuentes que pueden boicotear el seguimiento de tu dieta, llevándote a tomar decisiones poco acertadas sobre qué alimentos debes ingerir en cada momento.
Por ello, en este artículo hablaremos sobre cómo una adecuada planificación puede prevenir estas y otras situaciones incompatibles con unos hábitos alimenticios saludables.


LA IMPORTANCIA DE LA PLANIFICACIÓN

La planificación de comidas facilitará el seguimiento de tu dieta por varios motivos:

  • Asegurarás la disponibilidad de todos los ingredientes necesarios para elaborar tus platos. Cuando no dispones de algún ingrediente esencial para tu dieta, corres el riesgo de sustituirlo por otros menos saludables que te alejarán de tu objetivo.
  • Evitarás tener que tomar decisiones en el último momento. Si no existe una planificación previa, el hambre, el estrés o el cansancio, pueden influir en la elección de tus comidas, optando por alimentos poco saludables. Con la planificación, te asegurarás de tomar la decisión correcta.
  • Serás más consciente de lo que comes. Estudios demuestran que solemos subestimar la cantidad de calorías que ingerimos a lo largo del día: olvidamos el bizcocho que nos ofrecieron en la oficina, el azucarillo que añadimos al yogurt, la rebanada de pan antes de comer, etc. Por ello, cuando planificas tus comidas y te limitas a seguir tu plan, tendrás un conocimiento más exacto sobre la cantidad de alimentos que consumes en el día y un mayor control sobre tu alimentación.
  • Te ayudará a establecer un horario regular de comidas. La planificación de comidas no sólo hace referencia al tipo de alimentos que debemos consumir, sino también a CUÁNDO debemos hacerlo. Establecer un horario regular en tus comidas facilitará el abandono del picoteo entre horas y te permitirá una mayor organización en el resto de tus actividades.


CÓMO PLANIFICAR
  1. Elabora un menú semanal. Haz un listado de todos los ingredientes que vas a necesitar y organiza tu compra semanal en base a ello. De este modo, asegurarás la disponibilidad de todos los alimentos del menú, evitando, además, la compra de otros productos innecesarios.
  2.  Saca tiempo para cocinar. Necesitarás reorganizar tu agenda e incluir entre tus actividades diarias la elaboración de tus platos. Si no reservas un tiempo para esta actividad, las prisas pueden hacer que te decantes por platos precocinados o poco aconsejados en tu dieta.
  3. Modifica tu entorno. Reorganiza tu despensa y tu nevera. Ten siempre a mano alimentos saludables, y coloca los menos saludables en lugares de difícil acceso, o menos visibles. De esta forma, tendrás menos tentaciones para incumplir tu plan de alimentación “Ojos que no ven…”
  4. Lleva siempre un tentempié saludable. Si vas a estar fuera de casa varias horas, lleva contigo un pequeño tentempié para la mañana o para la tarde, ya que las máquinas dispensadoras, cafeterías o pastelerías no suelen ser la mejor opción para “matar el gusanillo”.


Siguiendo estas pautas evitarás muchas de las situaciones que hasta ahora habían dificultado el seguimiento de tu dieta.


BIBLIOGRAFÍA.
Beck, J. S. (2009). El método Beck para adelgazar. Barcelona: gedisa.
Encinas, F. J. (2011). Técnicas de Modificación de Conducta. Madrid: Pirámide.
Pear, G. M. (2008). Modificación de Conducta: qué es y cómo aplicarla. Madrid: Pearson Educación.



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