martes, 17 de mayo de 2016

Light, bajo en sodio, alimentos enriquecidos... ¿qué significan esos términos?

Buenos días lectores ;)

Pensando sobre qué podría escribir hoy, se me ocurrió la idea de que quizá una pequeña aclaración sobre los diferentes términos que existen en los etiquetados, os quitaría muchas dudas, por lo que vamos a ello:
En primer lugar comenzaremos con la definición de los nutrientes: Son las sustancias integrantes de los distintos alimentos, útiles para nuestro metabolismo, y que corresponden a los grupos que conocemos como proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, sustancias minerales y agua.

Ahora que sabemos la base de nuestra alimentación, vamos a continuar con el resto de denominaciones que últimamente vemos con tanto colorido y en letras tan grandes en cualquier supermercado o tienda de alimentación.


Un producto light es aquél que consta de un 30% menos del valor total del alimento en lo que a aporte calórico se refiere, pudiendo así haberse reducido tanto en azúcar como en grasa, lo cual tiene que venir especificado. 

Este tipo de productos no debe sobrepasar de 0.12 g / 100 g ó mL de producto.

No más de 0.005 g de sodio / 100 ó g mL de producto.

Un alimento se considerará enriquecido únicamente cuando la proporción de uno o varios de los nutrientes que lo compongan sea superior a su composición normal. 

Un claro ejemplo, son las leches desnatadas enriquecidas en calcio y vitamina A, D y E. El porqué del enriquecimiento de las leches desnatadas, precisamente es porque al retirar casi toda la grasa de la leche, se hace más difícil la absorción del calcio y de estas vitaminas, ya que para su absorción, la grasa es fundamental, por ello estas vitaminas se llaman liposolubles.

Se considerará cervezas sin alcohol aquéllas cuya graduación alcohólica sea menor al 1 % en volumen. Sí, tienen alcohol. Muy poco, pero existe.

Se consideran cervezas de bajo contenido en alcohol aquéllas cuya graduación alcohólica esté comprendida entre el 1% y el 3% en volumen.

Según la FDA para poder denominar así a un alimento éste debe contener 40 calorías o menos por porción etiquetada. O bien, en comidas principales, tener 120 calorías menos (o menos) por 100 g de producto. Por ejemplo: si una pizza precocinada aporta 500 calorías por 100 g, la variedad "baja en calorías" aportaría 380 calorías o menos por cada 100 gramos.




Con estas pequeñas aclaraciones, espero que ahora sepáis mejor qué es lo que se compra, qué nos aporta y qué no. 

Espero que os haya gustado, ¡hasta pronto!





Estas son algunas de las fuentes consultadas:

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