martes, 30 de enero de 2018

Aceites hipocalóricos, ¿son recomendables?


En alguna ocasión en consulta nos han preguntado sobre los aceites hipocalóricos como recurso para reducir calorías en las dietas para perder peso


Si bien es cierto que para perder peso es necesario un déficit de energía, no debe hacerse a cualquier precio. Estos aceites hipocalóricos realmente no son un alimento, de hecho se suelen comprar en farmacias y se comercializan como medicamentos, además su precio suele ser bastante más caro que el de otros aceites que se suelen utilizar en la alimentación. 
En cuanto a sus ingredientes, contienen un 10% de aceite de oliva y parafina líquida. La parafina líquida no es un alimento, no podemos digerirla y su consumo tiene efectos laxantes (de hecho se suele utilizar como tal), además de que produce sustancias tóxicas si es expuesta a altas temperaturas, por eso los aceites que la contienen solo pueden usarse en frío, es decir están pensados para usarse solo en crudo, como aliño y nunca para cocinar. 

Lo que hace la parafina es crear una capa hidrofóbica (es decir, que repele el agua) alrededor de las heces que impide la absorción de agua por parte del intestino, esto hace que las heces sean más blandas y por eso la parafina es utilizada como laxante. Esto a su vez impide que se absorban vitaminas liposolubles (A, E, K, D) y puede llegar a provocar deficiencias de las mismas con un uso frecuente. 

Con lo cual este tipo de aceites no son recomendables, se puede bajar de peso de otras maneras, sin poner en peligro nuestra salud y manteniendo una ingesta adecuada de nutrientes a partir de alimentos de calidad que nos provee la naturaleza, es decir: de materias primas lo menos procesadas posible

Por otro lado es muy importante no reducir demasiado la grasa en nuestra alimentación de cara a la adherencia a la dieta, es decir que la dieta sea una forma de comer que podamos mantener a lo largo del tiempo. Para esto la comida tiene que resultarnos apetecible y cuando se reduce la grasa demasiado, también se reduce la palatabilidad que es la cualidad de los alimentos de ser gratos a nuestro paladar. 


Sí que es cierto que en ocasiones abusamos mucho de la cantidad de aceite y no necesitamos tanto, por eso una estrategia para reducirlo es intentar disminuir la cantidad de alimentos fritos que consumimos que aportan mucha energía y optar por otros métodos de cocinado, como cocinar al vapor, plancha u horno y/o también podemos reducir la cantidad de aceite que utilizamos para aliñar, por ejemplo añadiendo vinagre, especias, limón o lima exprimidos. 
Además tenemos que tener en cuenta que si añadimos un alimento que ya contiene mucha grasa de por sí, aunque sea saludable, como el aguacate por ejemplo, ya no haría falta añadir más grasas. 

También cabe recordar que las grasas, aunque suelen tener mala reputación, son necesarias, especialmente aquellas que nos aportan ácidos grasos esenciales, es decir esos tipos de grasa que nuestro cuerpo no puede sintetizar por sí mismo. 
Las grasas no solo proporcionan energía sino que además tienen funciones estructurales y reguladoras, forman parte de las membranas de nuestras células, sirven como transportadores de vitaminas liposolubles, regulan el metabolismo, etc. Por todo esto debemos elegir como fuentes de grasas saludables a alimentos de verdad y aprender a no pasarnos con la cantidad. Normalmente con una o dos cucharas de aceite (a veces incluso menos) por persona y por comida es más que suficiente ya que con poca cantidad de aceite podemos aumentar mucho el contenido calórico de un plato. 



De todas formas no nos engañemos: el sobrepeso y la obesidad no están provocados por añadir más aceite de oliva a nuestras ensaladas o las tostadas del desayuno, normalmente son otros hábitos los que llevan a esta situación, aunque cuando estás siguiendo una estrategia para perder peso la cantidad de aceite será una de las cosas en las que tengas que fijarte.




Soy Leticia Álvarez Musetti, 
dietista-nutricionista y máster en Nutrición Clínica.
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética y aleaDIETS.com 




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2 comentarios:

  1. Interesante artículo. No sabía ni que existía...También he visto en el súper patatas light (me refiero a la patata cruda)... y sinceramente no se que diferencia puede tener con la otra, cómo se puede modificar las calorías o los hidratos en un tubérculo? Incluso he visto ¿aguacate light? Al final, el mercado de " lo light" nos engaña como a bobos...Como decían las abuelas, menos plato y más zapato!

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    Respuestas
    1. ¡Hola María Piedad!
      Vaya, qué pasada esto que nos cuentas... ¡nos has dejado alucinando! Pero es cierto que en estos tiempos "inventan" cada cosa!

      En teoría, como bien indicas, reducir la energía de alimentos sin procesar pasaría por aumentar el contenido en agua (subiría el agua, que no aporta energía, y bajarían las grasas, las proteínas o los hidratos de carbono: mismo peso de alimento, pero menos sustancia).

      He ojeado lo del aguacate y efectivamente pueden indicar "light" porque la legislación vigente dice que cuando el alimento en cuestión posea al menos un 30% menos de calorías que su alimento original se puede usar el término "light".
      Entiendo que se trata de una variedad de aguacate cuyo contenido nutricional es distinto a los que conocemos de siempre. Un ejemplo similar sería el de las sandías sin pepita o con pepita. Son dos variedades de la misma fruta pero con características diferentes (eso se consigue o seleccionando los vegetales que interesen por X motivo, se me ocurre el cómo mi suegro selecciona los pimientos de Padrón que no pican para plantarlos en la temporada siguiente, o bien, modificándolos en el laboratorio).

      Y con la patata, por lo que he podido revisar, ocurre otro tanto.


      Dentro de los alimentos "light" estos serían mucho más recomendables que los procesados (por ejemplo: snacks light, chocolates light, precocinados light...etc), pues no han pasado por una fábrica, simplemente han sido seleccionados en el campo o modificados en el laboratorio.

      El tema está en que muchas personas al leer el término "light", entienden que como engorda menos, pueden comer más. Y al final el resultado es el mismo (o hasta peor) que si tomaran el alimento original. (jo, esto da para un artículo entero!!). Las abuelas tienen la razón siempre, jajaja!! Menos plato (y más saludable) y más zapato, ¡me encanta ese refrán!

      Un abrazo y gracias por tu aportación!
      María.


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