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viernes, 21 de febrero de 2020

¿Por qué hacer 5 o 6 comidas al día?




Iniciamos esta serie de artículos sobre “cultura nutricional” con una pregunta interesante. 
Siempre oímos decir eso de que hay que hacer cinco comidas al día, pero ¿realmente sabemos por qué? ¿Es tan importante como parece?
Pues sí, lo es y por una razón muy sencilla y bonita :)





Nuestro organismo está formado por diferentes tejidos: encontramos tejido muscular, óseo, nervioso… etc. Cada uno de estos tejidos está compuesto por células. 
Cada una de nuestras células funciona como una pequeña fábrica en la que se construyen moléculas, se reciclan sustancias y se eliminan los desechos. 

Cualquier fábrica que se precie necesita combustible y materiales para trabajar, ¿verdad? Pues nuestras células no son menos: para funcionar correctamente necesitan nutrientes y energía. 
Esto lo consiguen a través de los alimentos, pues ellos son los portadores de energía (calorías) y de nutrientes (grasas, proteínas, hidratos de carbono, minerales y vitaminas).



Si nuestras células se encontraran en la situación de no tener energía ni nutrientes suficientes, la maquinaria no funcionaría bien. Y eso a nivel global se manifestaría como: fatiga e irritabilidad a corto plazo, y anemias y otros problemas de salud a medio largo plazo.


Por lo tanto para cuidar de nuestro organismo hemos de darle a nuestras células (que nunca dejan de trabajar, son como hormiguitas) energía y nutrientes necesarios para que hagan su trabajo lo mejor posible.

Para ello hemos de alimentarnos varias veces al día. De esa forma las células recibirán cada cierto tiempo (3-4 horas durante el día) todo lo que necesitan sin llegar a sufrir. 



Cuando uno por ejemplo no desayuna ni toma nada a media mañana, llegará a la comida después de más de 15 horas en ayuno desde la cena de la noche anterior. 
Durante todas esas horas sus células habrán sobrevivido precariamente sin el combustible necesario. El azúcar en su sangre bajará muchísimo, su sistema hormonal se alterará, se notará mucho más cansado, irascible y ansioso que lo normal. 
Y encima, cuando tenga la comida delante, como es lógico, comerá con muchas ganas y seguramente más de lo que necesita. Esta es la razón por la que se suele decir que no desayunar engorda


En definitiva: haciendo 5 o 6 comidas al día repartidas entre 3 y 4 horas entre sí, conseguiremos mantener nuestro organismo en condiciones óptimas para su buen funcionamiento. 
De lo contrario lo estresaremos de forma innecesaria y ello acabará pasándonos factura. 
Así que recuerda: intenta hacer 5 o 6 comidas al día (¡como mínimo 4!). 



¡Hasta pronto!




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martes, 27 de septiembre de 2016

¿Contar calorías? Sí y no

Buenos días, amigos :) 

Hoy vamos a tratar un tema al que llevábamos dándole vueltas un tiempo y que resulta algo polémico. ¿Debemos contar calorías? ¿Es bueno hacerlo siempre o solo cuando se está a dieta? ¿Es mejor no hacerlo nunca?



Pues como todo en esta vida, para nosotros el sentido común nos dará la respuesta: no es todo o blanco o negro. En la escala de grises encontramos las mejores respuestas.


Contar calorías: NO 
Porque no debemos obsesionarnos con los números. Hemos conocido a lo largo de estos años a algunas personas que llevaban un control férreo de lo que comían y bebían cada día. De forma que iban sumando las calorías de las raciones para comprobar si se pasaban o no. 
Creemos que esto es un exceso. Es un agobio más para la vida estresante que llevamos y pensamos que no es necesario controlar tan milimétricamente esos datos.

Contar calorías: SÍ
Porque debemos ser conscientes de lo que comemos. 
Os contaré una pequeña anécdota (no se lo digáis a nadie, esto queda aquí, ¿vale?). Hace unos días fui a la frutería de mi barrio y había una cola considerable. Yo no había podido merendar y ya casi era la hora de cenar... Mientras esperaba me fijé en una de esas estanterías de colores repleta de bollería. Parecía que las raquetas y los pepitos me llamaban a gritos... Y me acerqué a ellos. 
Cogí lo que más me llamó la atención (unas ensaimadas muy bonitas) y con remordimiento di la vuelta al paquete para revisar las grasas y azúcares que aportaba cada dulce. 
Resulta que cada pieza, en calorías, equivalía a casi dos de mis cenas normales. Y no os cuento el horror que sentí al ver las grasas saturadas y azúcares simples (creo que me subió el colesterol solo de pensarlo)...
Dejé las ensaimadas allí, junto a los pepitos y las raquetas. 
Y un rato después cargué tres bolsas repletas de hortalizas y fruta.



CONCLUSIÓN:
Tenemos la desgracia de vivir en un país en donde la cultura nutricional ha ocupado segundos y terceros puestos siempre. Es por eso que muchas personas no valoran la importancia de comer bien, de elegir alimentos sanos y de planificar las comidas y cenas con antelación.
Somos lo que comemos, nuestra salud depende de nuestra alimentación. Por ello os animamos a aprender sobre el tema.
Está bien saber cuántas calorías debe aportar un postre lácteo, o cómo debe ser una cena equilibrada, o saber qué ración de pasta nos corresponde, o cada cuánto podemos tomar una pieza de bollería. Pero no está bien caer en la obsesión. 

De aquí a diciembre vamos a escribir una serie de artículos en donde haremos un repaso muy completo a los aspectos fundamentales de la buena alimentación. 
Estos serán los puntos a tratar (iremos colocando los enlaces a medida que colguemos los artículos):


Desayuno: que no falte
Almuerzo y meriendas saludables y fáciles
¿Cómo hacer comidas y cenas equilibradas?
¿Sabes cuáles deben ser tus raciones?
Fibra, minerales y vitaminas
¿Por qué nunca hay que dejar de tomar hidratos de carbono complejos?
¿Cuántas proteínas debemos tomar?
Postre: los mejores son...



Si echas de menos algún tema, ¿a qué esperas? ¡Pregúntanoslo! :)