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martes, 26 de septiembre de 2017

Embarazo saludable, todo lo que debes saber

Cuidar la alimentación siempre es importante, pero durante el período de embarazo cobra una especial importancia ya que puede influir tanto en el estado de salud de la madre como del bebé. 
Así que si estás embarazada sigue leyendo, en este artículo vamos a darte la información que necesitas para cuidarte durante este periodo :)

La alimentación saludable durante el embarazo tiene como objetivo cubrir tus necesidades, cubrir las necesidades para el desarrollo de tu bebé, afrontar el parto de la mejor manera posible y preparar la futura lactancia materna.

Las recomendaciones para la alimentación saludable de una mujer embarazada son similares a las de una mujer no embarazada excepto en algunos aspectos concretos relacionados especialmente con los síntomas que puede haber durante el embarazo, con la seguridad alimentaria y con la suplementación. Como la suplementación debe ser individualizada, no vamos a darte pautas al respecto en este artículo, será tu ginecólogo quién decida los suplementos que necesitas, aquí daremos recomendaciones generales para todas las embarazadas.



En primer lugar, si tienes sobrepeso u obesidad, el embarazo no es un buen momento para llevar a cabo estrategias dietéticas agresivas para bajar de peso, está desaconsejado ya que puede ser peligroso tanto para ti como para tu bebé. Si deseas controlar tu peso durante el embarazo lo más adecuado es acudir a un profesional (un dietista-nutricionista) que siga tu evolución y te ayude con la alimentación y tu peso en este periodo. 
Por otro lado, el peso que debas aumentar durante este periodo, sí que dependerá del peso que tengas antes del embarazo. Si partes de un peso bajo deberás ganar más kilos que si partes de un normopeso o sobrepeso.

En segundo lugar y relacionado con lo anterior, vamos a decir adiós al famoso mito de comer por dos. Sí que es verdad que tendrás que aumentar tu ingesta calórica, pero solo a partir del segundo trimestre, antes no está justificado. Además, supondrá un incremento de energía de entre un 10-20% aproximadamente, con respecto a tus requerimientos sin estar embarazada, no más. Durante este periodo tu cuerpo realizará adaptaciones metabólicas que tienen como objetivo almacenar grasa como reserva que tu bebé utilizará cuando su crecimiento comience a aumentar, a medida que el embarazo avance y también como preparación para la lactancia materna.


En cuanto a los riesgos relacionados con la seguridad alimentaria, estas son las cosas que tendrás que tener en cuenta, para evitar complicaciones:

- Pescado: Puedes consumir 2 o 3 raciones de pescado a la semana, pero no más. Se desaconsejan las preparaciones con pescado crudo. Además la AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) recomienda evitar el consumo de pez espada, atún rojo y lucio por su alto contenido en metales pesados.

- Carnes: Si comes carne opta preferentemente por carnes blancas como la de ave o conejo. También puedes consumir carnes rojas magras, pero sin superar los 300 g a la semana. Procura que estén siempre bien cocinadas, al igual que ocurre con el pescado, se desaconsejan las preparaciones crudas. Se recomienda no consumir carnes deshidratadas y/o curadas si no han sido congeladas previamente a -25ºC durante un mínimo de 10 días. 

- Bebidas con cafeína e infusiones: Te recomendamos que mantengas su consumo lo más bajo posible, procura no beber más de 1 taza al día. 

- Alcohol: El alcohol es una sustancia teratogénica, es decir, puede producir malformaciones en el embrión o feto. No hay ninguna cantidad de alcohol segura durante el embarazo y desde la concepción. Con lo cual te recomendamos evitar su consumo.



A continuación te daremos también algunas pautas para sobrellevar mejor algunas situaciones concretas que pueden tener lugar durante este período:

- Náuseas: Algo que puedes hacer es comer a menudo; toma raciones pequeñas que contengan poca grasa. En cuanto a los líquidos, los ácidos o amargos, como por ejemplo la limonada, se suelen tolerar mejor. Además te puede venir bien optar por alimentos fríos en lugar de calientes, ya que los fríos son menos aromáticos. También los alimentos preparados al vapor son menos aromáticos que los asados o fritos. 

- Reflujo: Procura no hacer comidas copiosas, es mejor que hagas varias comidas pequeñas. Evita los alimentos que puedan producirte acidez como los alimentos grasos, los picantes, bebidas con cafeína, bebidas carbonatadas, el tomate. Además, evita acostarte antes de que haya pasado una hora de haber comido.

- Estreñimiento: Come alimentos ricos en fibra, especialmente verduras y frutas, y también cereales integrales, legumbres, frutos secos (crudos o tostados y sin sal) y aumenta tu ingesta de agua. El ejercicio físico, adaptado a tus circunstancias, también puede ayudarte.

- Hipertensión arterial: Reduce el contenido en sal a 3-5 g al día, incluyendo la sal que contienen los alimentos de forma natural, evita alimentos con alto contenido en sal añadido como productos de bollería, barritas de cereales, tortitas, conservas, embutido, alimentos en salazón, quesos, pan con sal y los alimentos precocinados.



Esperamos que te sirvan de ayuda y haber resuelto las dudas que pudieras tener. Así que ya sabes, cuídate mucho y disfruta de la dulce espera :) 








¿Deseas adelgazar? ¿Mejorar tu alimentación? 
Podemos ayudarte:


martes, 16 de septiembre de 2014

Alimentación en el embarazo

Hoy vamos a tratar algunos de los aspectos más importantes en relación a la alimentación durante el embarazo. Son muchos miedos, mitos y dudas las que se plantean cuando la mujer desea tener un bebé o cuando la noticia acaba de asaltarle. 
Trataremos hacer un repaso a los puntos fundamentales para dar un poco de luz a las primeras dudas. Muchos cambios ocurrirán en esos nueve meses: su objetivo serán hacer que el bebé se desarrolle de forma correcta, preparar a la mamá para ese periodo y para la futura lactancia. 




Nueves meses tres trimetres:
El embarazo suele dividirse en tres etapas de tres meses de duración cada una. En el primer trimestre a penas se aprecian cambios en la futura mamá: las necesidades de nutrientes y energía no aumentan demasiado y la tripita aún no es muy visible. Pueden surgir algunas complicaciones leves como malestar, hinchazón en los pechos o nauseas. Pero suelen desaparecer tras el tercer mes de embarazo.

Sin embargo a partir del segundo trimestre las cosas empiezan a cambiar: necesitarás comer un poco más, pues tanto tú como el bebé gastaréis más energía. También necesitarás más hierro, calcio y vitaminas. Si tu médico lo considera necesario te pautará suplementos de minerales y vitaminas, pero no suele ser habitual si tu alimentación es variada y equilibrada. En estos tres meses aumentarás de media unos cuatro o cinco kilos.

A los seis meses  de embarazo casi todas las estructuras, órganos y tejidos del bebé tendrán ya forma y en poco tiempo funcionarán a pleno rendimiento. Por eso es muy importante que en ese tiempo tu alimentación haya sido lo más correcta posible: carencias de vitaminas, como el ácido fólico por ejemplo, se relacionan con malformaciones en el feto.

Los últimos tres meses de embarazo tu bebé crecerá más rápido que nunca hasta entonces, alcanzará su peso y talla máximos y estará listo para empezar su vida nueve meses después de haber plantado su semilla. 




¿Cuánto peso has de coger?
Para saber aproximadamente cuánto peso has de coger debes saber en qué situación nutrional estás al principio de tu embarazo. Para ello tienes que calcular tu IMC (índice de masa corporal) de la siguiente forma: 
divide tu peso entre la cifra que dé el multiplicar tu altura por tu altura. 
Pongamos un ejemplo: imagina que pesas 68 kilos y mides 1.65 metros. Tu IMC sería: 68/(1.65x1.65) = 25. 
Estarías en un peso normal, con lo cual atendiendo a la tabla sería correcto que incrementaras entre 11 y 16 kilos a lo largo del embarazo.

Categoría según IMC
Aumento total
del peso (kg)
Bajo peso (IMC<19,8)
12,5-18
Peso normal (IMC 19,8-26)
11,5-16
Sobrepeso (IMC>26-29)
7-11,5
Obesidad (IMC>29)
6



Nuevos requerimientos nutricionales:
Si estás pensado en ir a por un bebé deberías comprobar un par de cosas antes: 
  • ¿Partes de un buen peso? Si necesitas perder unos kilos, no esperes más y ponte cuanto antes. 
  • ¿Tu última analítica no estaba bien? Pues aprende a alimentarte mejor, pide consejo a un profesional, y empieza a mejorar hoy mismo. 

Siempre se ha dicho que durante el embarazo hay que comer por dos. Aunque no es del todo cierto, sí que tiene cierta lógica. Sobre todo a partir de la segunda mitad del embarazo necesitamos un aporte extra de energía y nutrientes. Es la etapa en la que el feto crece más rápido y hay que atender a sus necesidades. 



Un aporte menor de energía y nutrientes supondría para la madre fatiga, disminución de la masa muscular, anemia… y para el feto aborto, parto prematuro, bajo peso al nacer…
Si estás esperando un bebé debes tomar más cantidad de legumbres, cereales, frutas, hortalizas y verduras. Los hidratos de carbono son la fuente primordial de energía para el bebé así que nunca los dejes de lado. 
Si tienes cualquier duda acude a tu profesional sanitario: médico de familia, matrona, ginecólogo, nutricionista... 



Pautas generales de alimentación durante el embarazo: 

Alimentos aconsejados
Cuidado con…
Lácteos: la cantidad de calcio que aportan es vital para llegar a cubrir vuestras necesidades. Al menos debes consumir 4 lácteos al día.
Los lácteos muy grasos, como los postres enteros, los quesos fuertes, lácteos enriquecidos con nata o azúcares.
Carnes y pescados: deberías consumir de forma alterna 2 raciones de alimentos ricos en proteínas diariamente.
Los embutidos, los patés, las conservas, salazones… En general aportan demasiadas grasas y sales.
Cereales: son importantísimos para que tanto tú como el bebé estéis sanos y fuertes. Debes incluir 4 o 5 raciones de cereales al día.
Los precocinados, la bollería industrial, la comida rápida, las galletas rellenas de chocolate o nata… Son demasiado grasas y azucaradas.
Bebidas: opta por agua, zumos de frutas e infusiones. Los caldos desgrasados y gazpachos son también buena opción.
Huye de de las bebidas azucaradas, con gas, con cafeína y por supuesto de las bebidas alcohólicas.