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martes, 22 de enero de 2019

Nutri-Score, claves y precauciones para entenderlo




Soy Jéssica Ramos Ribeiro, 
dietista-nutricionista y antropometrista ISAK nivel I.
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética


Hace unas semanas se hacía público que España está poniendo en marcha el nuevo etiquetado frontal junto con otras medidas para reducir el avance de la obesidad. Así lo dijo la Ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, Maria Luisa Carcedo. 

Nutri-Score es un sistema de cinco colores que va desde el verde intenso (mejor) hasta el rojo intenso (peor calidad nutricional). 
Además, también se hace una doble clasificación ya que lleva asociadas letras de la A (verde intenso) a la E (rojo intenso) indicándonos junto con los colores si el alimento es más o menos saludable. 


Nutri-Score da una nota general del producto respecto a la calidad global del alimento. 
Por un lado, los alimentos o nutrientes como fruta, verdura, frutos secos, fibra y proteínas SUMAN mientras que por otro, las grasas saturadas, azúcares, sodio/sal y Kilocalorías, RESTAN. 
De este modo se genera una NOTA GLOBAL del producto que es la que después queda representada en el Sistema de 5 colores o 5C asociándose con su letra (Nutri-Score).


Hasta aquí la definición y la aclaración del nuevo etiquetado frontal, el cual convivirá con el que ya conocemos todos; el Etiquetado Nutricional que se encuentra en el dorso del envase habitualmente. 



Esta propuesta ya la tienen implantada en Francia, así como en Bélgica y Portugal. Una vez más, no es el sistema ideal ni el mejor, pero probablemente ayude a escoger productos al consumidor o plantearse en cierta medida si lo hace o no, ya que de forma visual tendrá “más clara” su calidad.
Uno de los inconvenientes de los que se habla es que la industria alimentaria quería realizar esta propuesta por porción y no por 100 gramos/mililitros de producto como se ha conseguido finalmente (ya que no hay porciones establecidas científicamente y eso sería otro factor de confusión más para el consumidor).
Este semáforo solo se aplicará a los productos constituidos por más de un ingrediente.
La verdad es que como dietista-nutricionista he de decir que me he vuelto un poco loca leyendo muchas de las noticias que han ido saliendo estos meses, pues cada nueva noticia que leía me confundía más. 

Entonces, a modo de resumen: Nutri-score es un sistema eficaz para que de forma rápida y visual tengamos una información de la calidad del producto PERO, no es lo único que debemos tener en cuenta. SIEMPRE hay que repasar el etiquetado que todos conocemos, pues ahí sí es donde se encuentra toda la información referente a los ingredientes y su aporte por 100 gramos/mililitros. 

Por ello, el Nutri-Score es una buena herramienta a modo de resumen pero hay que tener en cuenta otras muchas cosas como ya veis. 

Fijaos bien y poned atención en los productos que elegís, revisad el contenido de macronutrientes:
- Carbohidratos
- Proteínas
- Grasas 
Y el de fibra, minerales, vitaminas y contenido en calorías que aparece en el etiquetado nutricional tradicional.
Y recordad, cuantos menos alimentos envasados podáis comprar, mucho mejor para vuestra salud.  


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martes, 19 de junio de 2018

¿Son saludables los productos sin aceite de palma?

Desde hace por lo menos un par de años se habla mucho y mal del aceite de palma. El mensaje que ha ido calando es que el aceite de palma es malo aunque muchas veces no se supiera muy bien el por qué... En este post intentaré explicarlo un poco a grandes rasgos. 



Este aceite se comenzó a usar como sustituto de las grasas trans, que son un tipo de grasas a las que se les modifica su estructura química para mejorar su textura lo cual resulta interesante para usarlo sobre todo en productos de repostería industrial. De las grasas trans se puede decir sin lugar a dudas que no son saludables, especialmente porque se ha visto que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular. Este es el motivo del interés en sustituirlas por otro tipo de grasas y el elegido fue el aceite de palma porque tiene algunas características que lo hacen muy interesante para conseguir texturas deseables para algunas preparaciones y además es más barato que otras grasas. 

En cuanto a la composición química del aceite de palma, se trata de un aceite muy rico en grasas saturadas, esas que han tenido muy mala fama también durante muchas décadas. La realidad es que no todas las grasas saturadas son insanas, parece ser que la clave está en su composición de ácidos grasos, los ácidos grasos son como los ladrillos que forman la grasa. 



Según lo que se ha investigado en estos últimos años, parece que solo algunos tipos de ácidos grasos saturados aumentan el colesterol LDL o “colesterol malo” y el aceite de palma los tiene. En realidad el aceite de palma crudo, es muy rico en carotenoides y también tiene otros compuestos interesantes como la vitamina E y parece que no tiene efectos nocivos en la salud ya que estos compuestos actúan como protectores, pero este no es el aceite que usa la industria, el que se usa está refinado y no tiene estas propiedades. Esto último ocurre también con otros aceites refinados, este es uno de los motivos por el que solemos recomendar evitarlos y por el que se defiende tanto el consumo del aceite de oliva virgen extra, que sí tiene propiedades cardiosaludables demostradas. 

Estas son algunas de las razones por las que siempre debemos fijarnos en el alimento en sí mismo y no tanto en ingredientes o nutrientes concretos.

Debido al miedo que se ha generado hacia el aceite de palma en los consumidores, muchas marcas de productos alimenticios han utilizado como reclamo para vender sus productos que están hechos sin aceite de palma. 



Como os podréis imaginar por lo anteriormente explicado con respecto a los aceites y grasas refinadas las alternativas usadas para sustituir al aceite de palma no son mejores. Aunque la verdad es que aunque así fuera los productos en los cuales se suele utilizar este tipo de grasas seguirían sin ser sanos. En productos como galletas, u otros tipos de bollería industrial, panes, snacks, masas, chocolatinas, etc, aunque llevaran aceite de oliva virgen extra o mantequilla, puede que fueran menos malos pero no se puede decir que serían saludables o recomendables para un consumo frecuente. Este tipo de productos son ultraprocesados además de tener (o no) aceites de mala calidad, suelen tener también harinas refinadas, azúcar u otros edulcorantes, altas cantidades de sal entre otros ingredientes cuyo consumo debería ser mínimo o nulo. 

Como conclusión se puede decir, que de estos productos cuanto menos mejor, tengan o no aceite de palma. Así que hay que intentar no dejarse llevar por el marketing que se utiliza en los productos, hoy veremos etiquetas que pongan “sin aceite de palma” y probablemente más pronto que tarde veremos otras que pongan “sin aceites refinados” por ejemplo, pero lo más probable es que siga sin ser un producto recomendable de todas formas. 



Creo que esto también ayuda a entender mejor la importancia de basar nuestra alimentación en materias primas de calidad poco procesadas, en productos frescos, de esta forma nos ahorraremos el volvernos locos leyendo muchas etiquetas cada vez que vamos a comprar porque los alimentos con etiqueta que compraremos habitualmente serán mínimos y tendrán listas de ingredientes muy cortas.





Si necesitas una dieta a tu medida, corregir tus hábitos alimenticios y no sabes por dónde empezar, quizá podamos ayudarte en nuestra clínica. Pincha sobre mi imagen si deseas más información:



Soy Leticia Álvarez Musetti, 
dietista-nutricionista y máster en Nutrición Clínica.
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética.

martes, 21 de febrero de 2017

Qué sabemos y qué no sobre el surimi/boca de mar

Se hace con pescado pero… ¿con qué pescado y con qué partes? ¿Es el sustituto ideal del mismo? 


Estas son muchas de las preguntas que pueden surgirnos al comer este tipo de producto que vemos tanto en los supermercados. Pues bien, el surimi/boca de mar está elaborado con pescado blanco o aves de corral. 


Está formado principalmente por músculo, el resto de las partes son retiradas, incluidas las espinas.
Pero… ¿podría sustituir al pescado real?

La respuesta corta es no.
Una respuesta más elaborada, sería que no cumple con las mismas propiedades nutricionales del pescado en general y, además, es un producto procesado. Cuando hablamos de productos procesados, nos referimos a aquellos que han sido tratados o modificados para mejorar las características organolépticas del mismo y su conservación. Normalmente, llevan bastante sal y conservantes.


Entonces, ¿qué tiene el surimi de bueno o de malo?

Bueno, en este caso y poniendo de ejemplo la marca “Krissia” por ser de las más vendidas en nuestro país, en los diferentes etiquetados que muestra en su página web (http://www.krissia.es/) podemos comprobar que por 100 g de producto (6 barritas) la parte proteica predomina sobre el resto, además, es de alto valor biológico ya que la base de este producto es el músculo del animal y no aporta muchas calorías. 

La otra parte no tan buena es la adición de sal, saborizantes, emulgentes que hace que se mantenga con su forma y adquiera ese sabor y que a nuestros ojos sea bonito. Además, en una parte de su procesado, que consiste en lavar muchas veces el músculo, pierde gran parte de las vitaminas.


Con lo cual, tratándose de un alimento procesado, el surimi no debería ser el sustituto de ningún pescado, ya que no aporta ni la misma cantidad de proteínas (aunque sean de alto valor biológico), grasas, vitaminas, ni por supuesto, minerales.

Ahora que tienes esta información, podrás decidir mejor cuánto tomas y cada cuánto lo tomas.


Aquí os dejo una imagen para que veáis de forma simple cuáles son los pasos a seguir en su proceso de elaboración.




¡Hasta la próxima, lectores!


Jéssica Ramos Ribeiro, Dietista-Nutricionista