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martes, 3 de septiembre de 2019

Hola, nuevo curso :)



¡Queridos lectores! Bienvenidos al nuevo curso :) 
Después de un verano en el que no hemos parado, regresamos a nuestra rutina de siempre. Y... ¡se agradece! ¿No os parece que es más fácil llevar una vida más sana cuando gozamos de tranquilidad? 

Este curso tenemos por delante muchas cosas bonitas e interesantes que contaros, hemos preparado unas recetas que quitan el hipo para las próximas semanas y trataremos temas muy chulos, estos son algunos ejemplos:

  • Cómo mejorar la salud de nuestro corazón. 
  • Cómo manejar las emociones cuando tenemos mucho estrés y nos da por comer. 
  • Hablaremos de postres saludables y riquísimos.
  • Y tres personas (más majas que las pesetas) nos contarán de primera mano cómo ha sido su paso por ALEA...etc. 
Como veis, tenemos de todo para este curso :)


Un pequeño cambio es que a partir de este mes publicaremos un artículo o receta por semana en lugar de dos, y es que ¡nos falta el tiempo! Gracias al boca a boca de nuestros pacientes nuestro volumen de trabajo es tal que debemos repartir las fuerzas y los tiempos, así que prometemos escribir artículos de calidad y recetas alucinantes, pero con un ritmo algo menor que hasta ahora. ¡Es que son casi 13 años dándolo todo! Así que echaremos el freno un poquito, solo un poquito. 


Para empezar con alegría, qué os parece si nos contáis qué es lo que más os ha costado de llevar durante el verano. ¿Tomar helados? ¿Hacer barbacoas? ¿Llevar la cuenta de los refrescos tomados? ¿Mantener el control en el buffet del hotel...? ¡Contadnos! 
Yo os contaré lo que más cuesta arriba se me ha hecho a mí estos últimos días...: Parar de comer unas aceitunas riquísimas que me regalaron hace unas semanas... ¡uff qué vicio y qué buenas estaban!



Mi equipo de Nutricionistas y yo podemos ayudarte en ALEA.

martes, 18 de junio de 2019

¿Día libre en la dieta?

dia libre en la dieta, día libre dieta



Los que nos conocéis un poquito ya sabéis la respuesta a esta cuestión. Con nuestra idea de hacer dieta, nadie necesitará un día libre.
Pero expliquémoslo un poco más a fondo.

Eso del día libre se inventó para aflojar la presión que generan las dietas restrictivas, aquellas en las que se eliminan grupos enteros de alimentos (¡este mes nada de fruta! o... ¡Nada de carbohidratos esta semana!...etc.) y que en poco tiempo son capaces de sacar de nuestro interior a la fiera más temible con tal de comernos un pizza o unas fresas con leche.
Siguiendo una alimentación tan cuadriculada es normal que surjan deseos de tomar los alimentos que se nos han prohibido. 

Pero por suerte nosotros no concebimos así nuestra manera de hacer dieta. ¿Sabes qué significa la palabra ALEA? A, de alimentación; L, de ligera; E, de equilibrada y A, de adaptada a ti. A tus necesidades, gustos y ritmo de vida.
Tuvimos que llamarlo DIETA por darle un nombre, pero en realidad algo como ESCUELA DE ALIMENTACIÓN ALEA se ajustaría más a la realidad :)
Por eso no creemos en eso del día libre. Porque somos conscientes de que no hay alimentos prohibidos. La gran verdad es que hay alimentos que deben estar presentes en nuestra alimentación a diario (por ejemplo, frutas y verduras), y otros que debemos espaciar en el tiempo y de los que debemos tomar una ración moderada (por ejemplo, unas palomitas en el cine o un pedazo de tarta en el cumple de tu hijo).


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Más allá de que pensamos que mejorar los hábitos de alimentación para conseguir algo como adelgazar, puede hacerse sin sufrimiento, el día libre de dieta es muy peligroso por varios motivos.
  1. Da rienda suelta a no controlar nuestros impulsos, y eso para nuestra mente no es nada positivo. Lo comentábamos con una amiga psicóloga y nos decía que algo así es la semilla para un futuro trastorno por atracón. No es ninguna broma.
  2. Volvemos loco a nuestro cuerpo: si durante la semana estamos cuidándolo y dándole una serie de nutrientes y energía (justo lo que necesita), provocarle el sábado un subidón de azúcares, o de grasas, o de alcohol, lo desestabilizará, creando picos que no son justamente lo contrario a saludables.
  3. Si necesitamos el día libre hay algo que no se está haciendo bien: o la dieta que te han puesto no es la adecuada, o no le has transmitido a tu nutricionista tus necesidades, o es que no le estás haciendo caso ;) 
Comunicarte con tu nutricionista es esencial para que todo fluya de manera práctica, sencilla y feliz. (Si eres paciente nuestro y necesitas comentarnos cualquier aspecto, dínoslo, ¡no te cortes!) Solo conociendo qué necesitas, qué echas menos (por muy loco que te parezca) podremos ayudarte a integrar esas costumbres de forma saludable. Siempre hay solución :)



¿Deseas adelgazar? ¿Mejorar tu alimentación? 
Podemos ayudarte:




martes, 7 de mayo de 2019

Quiero bajar unos kilos y me he apuntado al gimnasio

Hace unos días hablábamos del rollo de la operación bikini. Hoy tocaremos el tema de hacer deporte para adelgazar unos kilos. Un proceso realmente complejo. E incluso frustrante para muchas personas.

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Algunos lectores llegan hasta nosotros precisamente buscando una solución para sus kilos de más. Muchos lo hacen tras semanas haciendo deporte (mucho deporte) y no ver resultados en la báscula.
De hecho, creo que no mentiría si dijera que en la clínica, tanto en  Salamanca como en la versión a distancia, cada semana comienza alguien que acaba de abandonar el gimnasio porque está hasta los mismísimos de esforzarse tanto y ver que no pierde ni un gramo de peso.

Este artículo nace para dar algo de esperanza a todas estas personas :) Lo simplificaremos al máximo, porque éste es un tema que daría para muchísimas páginas de información.

¿Por qué no adelgazo si hago tanto deporte?
Para dar respuesta a esta pregunta deberíamos conocer antes algunos datos, pues cada uno de ellos será determinante.
  • ¿Qué edad tienes?
  • ¿Eres hombre o mujer?
  • ¿Qué deporte realizas?
  • ¿Cuántas horas a la semana lo practicas?
  • ¿Cuántas horas duermes?
  • ¿Cuántas horas pasas sentado al día?
  • Cuando eras más joven, ¿practicabas deporte, eras una persona activa o sedentaria?
  • ¿Tomas medicación?
Y también necesitaríamos conocer tu peso actual e histórico de pesos, tu altura y cómo es tu alimentación diaria, semanal y mensual.

Con toda esa información disponible podríamos darte una respuesta personalizada. Pero como tenemos miles de lectores y sería imposible dar respuesta a todos y cada uno de vosotros, daremos unas pinceladas generales.

Adelgazar significa perder tejido graso que hemos acumulado en exceso. Puede ser en el contorno de la cintura o de las piernas, o bien, estar repartido por todo el cuerpo. Lo esperado cuando una persona adelgaza es que su porcentaje de masa grasa disminuya de manera proporcional a los kilos que pierde cada semana. 

¿Y cómo nos deshacemos de ese tejido graso sobrante?
Solo hay una manera: obligando a nuestro cuerpo a "quemar" esas grasas. Dicho de otro modo: el tejido graso es combustible para nuestro organismo. 
Podemos quemarlo de dos maneras:
- Haciendo más deporte (es decir: incrementando nuestro gasto de energía diario).
- O bien, realizando una dieta hipocalórica (o sea: dándole a nuestro cuerpo un poco menos de la energía que necesita para mantener su peso actual).

Pongamos un ejemplo:
Si mi cuerpo necesita 2100 calorías para mantener 72 kilos de peso, puedo adelgazar de dos maneras:
- Haciendo más deporte para que mi cuerpo gaste 2500 calorías en total (como necesito 2100 para mantener el peso, a mi organismo no le quedará otra opción que quemar 400 calorías de mis tejidos grasos).
- O bien, realizando una dieta baja en calorías, por ejemplo de 1500 calorías. Cada día que la siga, mi cuerpo necesitará quemar 600 calorías de mis acúmulos de grasa. 


¿Y por qué cuesta tanto adelgazar haciendo deporte?
Esta sí que es buena pregunta. 
Un kilo de nuestro tejido grasa puede transformarse en 7000 calorías. 
Si revertimos la idea tendremos que; para adelgazar 1 kg de grasa, tendré que quemar 7000 calorías

Hay un montón de dispositivos en el mercado que indican cuántas calorías pierde el usuario mientras practica un deporte. Pero me temo que suelen ser datos exagerados. Es una pena, pero es así. Si de verdad quemásemos 1500 calorías en una sesión de deporte, en 3 o 4 días la ropa ya nos quedaría grande. Y no es así, ¿verdad?
En una hora de tenis (pensad lo duro que es el tenis. Y lo larga que se hace una hora...)  yo quemaría ni 350 calorías.
En una hora caminando a buen ritmo quemaría unas 150 calorías. Vamos, una miseria si mi único objetivo es el de adelgazar.


Ver el deporte con otros ojos
La actividad física es necesaria para la salud. 
¡Cuántas veces habréis leído o escuchado esta afirmación!
Y qué razón tiene, madre mía. El deporte nos protege frente al cáncer, frente a la hipertensión, mejora la ansiedad que genera el estrés diario, nos baja el azúcar, regula nuestro colesterol, hace que seamos regulares a la hora de ir al baño, nos previene contra los infartos y los ictus, nos pone de mejor humor, hace que veamos la vida con otros ojos.
Así que sí, el deporte es necesario. 
No es necesario para adelgazar, es vital para tu salud.


Entonces, lo mejor para adelgazar es...
Mejorar nuestros hábitos de alimentación y adaptarlos a nuestras necesidades actuales. No somos los mismos que hace 5 o 15 años, ¿verdad? Pues nuestra alimentación tampoco debería ser la misma. 
Un buen profesional de la nutrición te ayudará a detectar esos errores y te dará soluciones lógicas y realistas para solucionarlos. 
Huye de quien te diga que con no sé qué deporte o con que no sé qué dieta, adelgazarás 3 kilos en dos días. 
Ni engordamos tan rápido, ni adelgazamos tan rápido. 
Y para colmo, solo tenemos un cuerpo en esta vida: ¡vamos a cuidarlo cada día! 
Resumiendo: Mejora tus hábitos (si no tienes muy claro cómo, nosotros podemos ayudarte) y haz deporte para ser más feliz.  





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martes, 30 de abril de 2019

¿Hacer dieta o cambiar el chip?

¿No os agobia que llegada esta época del año en todos los medios posibles (televisión, radio, facebook, twitter...etc.) nos bombardean con LA NECESIDAD de hacer dieta?
Parece que este tema de pronto se convierte en la prioridad vital número uno: las personas, si hicieran caso de esos anuncios, se verían obligadas a "ponerse a plan", a atacar en la "operación bikini", a buscar la mejor y más rápida dieta para perder unos kilos.

Hoy me gustaría transmitiros una idea (aunque sé que muchos y muchas, la mayoría, de hecho, lo tiene tan claro como que el sol sale cada mañana). 
Pero quizá ayude a otras muchas personas que sienten que en esta época del año se las presiona para adelgazar. Parece que es "ahora o nunca".


¿Por qué alguien se pone a dieta? 
¿Para adelgazar unos kilos? ¿Para bajar el colesterol? ¿Para evitar el estreñimiento que sufre? Genial, son todas muy buenas respuestas. Pero tienen un gran PERO. Muchas de esas personas entenderán la dieta como UN PERIODO DE TIEMPO EN EL QUE COMERÁN DISTINTO PARA ARREGLAR UN PROBLEMA.

El grandísimo error de esto es el siguiente. Pongamos un ejemplo. Imagináos que cuando mi médico me da los resultados de la analítica me dice que tengo el colesterol bastante alto y que debo perder unos cinco o seis kilos. Me da una dieta, o quizá ni siquiera me la da, yo misma podré buscarme la vida: puedo encontrar una dieta genérica en internet, o incluso mejor, puedo acudir a una clínica de nutrición para que me ayuden.
Decido optar por esta idea y ahora tengo una nutricionista fabulosa.



Seguiré la dieta 3 meses, hasta mi próxima analítica. 
Pasado ese tiempo regreso a la consulta de mi médico para ver los resultados y... ¡tachán! El colesterol ya está bien, y encima he bajado 5 kilos. 

¿Qué sucederá al día siguiente?
Desgraciadamente en la gran mayoría de los casos, la persona que pase por algo así, volverá a sus antiguos hábitos de alimentación (esos que le llevaron a tener el colesterol alto y unos kilos de más). Seguramente si yo, la del ejemplo, volviese a mi antigua alimentación, dentro de 2 o 3 meses volvería a tener alto el colesterol y habría sumado (casi seguro) más de 5 kilos extra a mi cuerpo.
Una pena tremenda, ¿verdad? 
Invertí tiempo, dinero, esfuerzo e ilusión para nada

¿Qué debería haber sucedido tras ese periodo a dieta con una nutricionista?
Pues lo ideal para mí (y para cualquier paciente), habría sido darme cuenta de mis errores (¡que tampoco eran tantos! quizá mejorar 4 o 5 aspectos) para no repetirlos nunca más (o casi nunca más..., que todos somos humanos). 
Si he aprendido pautas para comer mejor a diario y para controlarme más cuando estoy dentro y fuera de casa, tendré las herramientas más eficaces para que...
1. Mis analíticas estén bien.
2. Para que mi peso se mantenga en un margen saludable.
3. Y para que no me haga falta nunca más eso de "hacer dieta".

Es decir, hacer dieta, debería suponer un cambio de chip, un cambio de mentalidad. 
Un RE-APRENDIZAJE :) Un dejar atrás los malos hábitos y cambiarlos por otros mejores. Otros que podamos practicar a diario y con los que estemos contentos.
Hacer dieta unas semanas o unos meses sin cambiar el chip solo nos traerá desilusión y mala leche.  

Así que... ¿Y si cuando veas eso de la operación bikini la mandas a tomar viento? Mejor piensa en tu cuerpo como lo mejor que tienes en esta vida: un cuerpo que funciona perfectamente y al que puedes mimar con cada pequeña decisión que tomes. Tú tienes el control.





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martes, 2 de abril de 2019

Trucos para sentirte saciado sin morir empachado


El tema de la saciedad es muy interesante y complejo y son muchos los factores que influyen en que nos saciemos antes o después. Estos factores van desde el contenido en nutrientes de lo que ingerimos, el volumen, el tamaño del plato, la textura, la temperatura de la comida, la velocidad con la que comemos, entre otros. 



Uno de las cosas que ocurren al aprender a comer mejor, es que vamos educando a nuestro paladar y a nuestro cerebro le llegan antes las señales de saciedad. Todo esto forma parte de lo que llamamos educar hábitos. 
Estas señales llegan concretamente al hipotálamo que es la región de nuestro cerebro que regula las sensaciones de hambre y saciedad


¿Cómo y por qué nos sentimos saciados?
Las primeras señales de saciedad comienzan con la distensión del estómago conforme va llegando el alimento y también con la velocidad de vaciamiento gástrico. 

Además nuestro cuerpo es muy listo, según va llegando el alimento a nuestro intestino, unos receptores que se encuentran en él, especialmente en el duodeno, van identificando la composición química de los alimentos y de esta forma van reconociendo qué tipo de nutrientes hemos ingerido. Cuando ya tenemos cantidades suficientes de los nutrientes que necesitamos estos receptores mediante señales hormonales, comienzan a avisar a nuestro hipotálamo de que ya hemos comido suficiente. 
Este es uno de los motivos por el que es tan importante comer despacio, ya que así, además de que estaremos ayudando a digerir mejor los alimentos masticando bien, también estaremos dando tiempo para que lleguen esas señales de saciedad antes de que nos hayamos pasado con las cantidades. 

Una vez que los nutrientes son absorbidos y pasan a la sangre el cambio en sus niveles plasmáticos también actúa como señales de saciedad. 


Contenido de nutrientes
En cuanto al contenido en nutrientes, los macronutrientes que más nos sacian son en primer lugar los carbohidratos complejos (de absorción lenta) y en segundo lugar las proteínas

Por un lado los carbohidratos complejos mantienen la insulina en niveles constantes lo que inhibe la ingesta de alimentos. Además los carbohidratos también estimulan la secreción de serotonina que induce la saciedad. 

A su vez si optamos por alimentos ricos en carbohidratos complejos y que también tengan un alto contenido en fibra como los cereales integrales (pasta, arroz, avena…) o las legumbres, nos resultarán aún más saciantes. 
Esto explica también el por qué las legumbres suelen ser un plato que llena tanto, ya que son un alimento con un alto contenido tanto en carbohidratos complejos como en proteínas y además se suelen preparar añadiendo agua, así que lo tienen todo para que nos sintamos satisfechos después de comerlas. Si además añadimos mucha verdura (la mitad del plato más o menos) estaremos añadiendo aún más fibra y más agua. 

Sin embargo, el consumo de alimentos con índice glucémico alto, es decir que elevan rápidamente los niveles de glucosa en sangre, hace que se eleve la insulina de forma aguda, lo cual estimula la ingesta de alimentos. Por eso cuando se tiene hambre conviene evitar comer alimentos muy dulces como bollería, chocolatinas, gominolas, refrescos azucarados, etc, ya que será peor el remedio que la enfermedad. 


La vista
Por otro lado, no es ningún secreto que cuando vemos un plato lleno nos saciamos más. Todos los sentidos son muy importantes a la hora de alimentarnos pero en este caso la vista juega un papel fundamental ya que lo que vemos en el plato determina la sensación de saciedad antes de que la comida sea ingerida. Por eso un buen truco muy conocido, puede ser usar platos más pequeños en los que no queden huecos, esto nos ayudará también a tomar raciones más pequeñas. 


El tacto
Otro factor que influye es la textura de los alimentos: los alimentos sólidos nos sacian más que los líquidos, por eso es importante intentar consumir siempre que se pueda alimentos enteros y no triturados. 
Esto se explica no solo por el hecho de que haya que masticarlos y que se tarde más en comerlos, si no también por los sonidos que se generan al masticar que nos dan información sobre la textura del alimento que vamos a ingerir. 
Además los alimentos sólidos retrasan el vaciamiento gástrico. 


El oído
En cuanto a los sonidos, como curiosidad, existen algunas texturas que nos resultan muy placenteras como todo aquello que sea crujiente, por ejemplo los snacks de patatas fritas o similar, de hecho el propio envase de estos productos está muy bien pensado para que su sonido al agarrarlo y abrirlo nos recuerde al sonido de este tipo de snacks al masticarlos y esto contribuye a estimular nuestro apetito. Así que, cuando apetezca algo crocante, será mejor elegir unos pepinillos en vinagre, una manzana o una zanahoria, que tienen menos peligro ;)


Caliente o frío
En cuanto a la temperatura de la comida, en general sacian más los alimentos calientes que los fríos ya que entre 20-30 ºC se perciben mejor los sabores y esto ayuda a que nuestro cerebro le lleguen mejor las señales de que estamos comiendo. 



Como se ha explicado al principio los mecanismos de la saciedad son muy complejos pero con todo esto nos podemos hacer una pequeña idea de su funcionamiento y también podemos poner en práctica algunos trucos que nos ayuden a sentirnos saciados. 

A continuación encontrarás una infografía descargable (pincha en ella y se descargará) con un resumen de estos trucos que pueden ayudarte mucho :)


martes, 19 de marzo de 2019

Zancadillas por el camino y piedras con forma de bombones



Por Leticia Álvarez Musetti, 
Dietista-Nutricionista y Máster en Nutrición Clínica.


Una de las dificultades más frecuentes que nos comentan nuestros pacientes en consulta, es lo difícil que les resulta enfrentarse a las celebraciones constantes en las que abundan alimentos con un mal perfil nutricional y normalmente muy calóricos. 

Por costumbre los seres humanos siempre lo celebramos todo con comida y bebida, principalmente porque antes cuando la comida escaseaba el poder comer algo especial, o el que hubiera abundancia de algunos alimentos en un momento dado era realmente una fiesta. 

Hoy en día en el entorno en el que se vive en los países desarrollados, la comida abunda, incluso la comida poco saludable y con un alto aporte energético, es muy barata, al igual que los refrescos y otro tipo de productos que podemos encontrar en cualquier sitio y en grandes cantidades. 

Además de celebrarlo todo con comida en nuestras casas o cuando salimos con amigos y familiares hay ciertos entornos, especialmente en colegios y hospitales en los que las celebraciones son casi a diario. Tenemos bastantes pacientes que trabajan en sitios así y todos suelen comentar lo mismo, que siempre tienen bombones, pasteles, cada día alguien lleva algo, ya sea por una jubilación, cumpleaños, la vuelta de una baja o cosas que incluso van más allá de lo que puede tener relación directa con en el trabajo y el personal del mismo, como celebrar que el hijo de alguien ha terminado su tesis doctoral, que ha nacido un nieto o cosas así. 

Al final, las personas que trabajan en lugares como estos se encuentran con que cada día se celebra algo, y siempre tienen a su disposición alimentos insanos y muy calóricos y gente a su alrededor que los come y muchas veces ellos, que están intentando cuidarse ya sea por mantenerse sanos o por tratar alguna patología, que están intentando incorporar buenos hábitos, bajar de peso, etc, se sienten agredidos. 

Sí sí, agredidos, una paciente un día utilizó en consulta esta palabra (agresión) para definir cómo se siente ante estas situaciones, en la que su fuerza de voluntad se pone a prueba todos los días a lo largo de su jornada laboral. 
Esto genera un sentimiento de angustia, frustración y culpabilidad cuando al final se sucumbe a comer este tipo de productos. Porque será cuestión de fuerza de voluntad y de entrenarla, de aprender a gestionar estas situaciones pero somos humanos, no superhéroes y en un entorno así es muy triste que toda la responsabilidad de haberlo hecho mal recaiga en las personas que cada día hacen un esfuerzo por intentar hacer las cosas mejor. 


Esto último creo que queda muy claro con la siguiente metáfora: si somos torpes por naturaleza es probable que en un camino nos caigamos y sea solo nuestra responsabilidad pero si nos están poniendo zancadillas constantemente es mucho más fácil caerse, hasta el más hábil puede llegar a tropezar. Normalmente cuando alguien está dejando de fumar, a nadie se le ocurre decirle ¡Anda dale una caladita, que por un poquito no pasa nada! Sin embargo cuando alguien esta siguiendo una dieta, no se percibe así, y el por un poquito no pasa nada está a la orden del día y en muchas ocasiones, la gran mayoría, cambiar hábitos de alimentación es también muy importante para nuestra salud. 
Además en los casos en los que se padece obesidad a veces no se le da la importancia que realmente tiene tratándose de lo que es, una enfermedad que además suele ir acompañada de otras patologías asociadas, como diabetes, incluso puede haber trastornos de la conducta alimentaria (atracón, bulimia, etc) y no tengamos ni idea, a veces ni las mismas personas que lo padecen lo saben, u otras patologías que impliquen cambios en la alimentación, además de que por supuesto es bueno para todos nosotros llevar una alimentación saludable. 
 Con el “por un poquito no pasa nada”, o el “un día es un día” (que al final es todos los días y varias veces al día), por el “de algo hay que morir” y frases parecidas, se hace muchísimo daño, se acaba generando mucha culpa y frustración además de que perjudicamos a la salud de otras personas



Sería muy triste dejar de celebrar las cosas, pero quizás deberíamos intentar poner límites, llevar opciones de alimentos más saludables o cosas que no sean comida, un recuerdo, un detalle, celebrarlo todo un día al mes o cada muchos meses o por lo menos, lo mínimo respetar a quien se esté cuidando. Quizás lo sepas o quizás no porque hay gente que está intentado hacer las cosas mejor pero no lo dice, no da explicaciones, porque parece que cuanto más explicaciones se dan, más boicoteadores salen de debajo de las piedras. Lo mínimo que podemos hacer es no ofrecerle cosas que no le hacen ningún bien, o no comer delante suya. 

Como mensaje para familiares, amigos, compañeros de trabajo de aquellos que están intentando cuidarse, lo mínimo es respetar las decisiones de los demás y apoyarles, si de verdad quieres o aprecias a esa persona es lo mínimo que puedes hacer. 

Pero no todo es malo, también nos encontramos muchas veces con casos de personas afortunadas a las que su entorno más cercano les ayuda, que no les ponen la zancadilla o piedras con forma de bombones por el camino, sino que le dan la mano y los acompañan, les apoyan e incluso se suman al cambio, a esos los felicitamos porque de verdad saben demostrar su amor y le facilitan mucho las cosas a sus seres queridos. 

Espero que los que estéis leyendo esto seáis de los afortunados, y si no es así quizás sea el momento de proponer alternativas para que las celebraciones sean más saludables, quizás también sea el momento de dejar las cosas claras, contando cómo os sentís cada vez que os dicen que por un poco no pasa nada, por que muchas veces no se es consciente del daño que se está haciendo tanto física como emocionalmente. 

Todos podemos poner un poco de nuestra parte para mejorar el entorno en el que vivimos y hacerlo más saludable y para eso sobre todo debemos respetar las decisiones de los demás.



Soy Leticia Álvarez Musetti, 
dietista-nutricionista y máster en Nutrición Clínica.
Si necesitas ayuda profesional puedo ayudarte. 
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética.




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martes, 5 de febrero de 2019

Carbofobia



Por Leticia Álvarez Musetti, 
Dietista-Nutricionista y Máster en Nutrición Clínica.


Los carbohidratos o hidratos de carbono son un macronutriente más que debe formar parte de nuestra alimentación. Sin embargo, algunas personas cuando buscan bajar de peso o simplemente mantenerlo creen que tienen que reducirlos al mínimo. 

Muchas veces esto sucede porque han seguido dietas ricas en proteínas y creen que volviendo a comer carbohidratos, su estrategia dietética para perder peso o para mantenerlo, no va a funcionar. 
Por este motivo existen personas que le tienen un verdadero pánico a los carbohidratos (carbofobia), tanto es así que hasta estoy pensando que voy a disfrazarme de carbohidrato para el próximo Halloween porque parece que no hay cosa que asuste más, jajaja. 

Realmente este miedo no está justificado y vamos a explicar por qué. 
Pero antes dos datos:


Ese bocata que ves está hecho con 60 g de pan y con 150 g de pechuga de pollo. 
Esos 60 g de pan aportan 163 calorías. 
Y los 150 g de pollo aportan 169 calorías.

Otro dato: 
100 g de arroz cocido aportan 152 calorías. 
Y 100 g de ternera a la plancha aportan 160 calorías. 

¿Ves las cifras? Si conoces cuáles son tus raciones, no te pasarás para nada. Sigamos.



En primer lugar debemos saber que hay dos grandes grupos de carbohidratos, los simples (los famosos azúcares simples) y los complejos.
Por otro lado están los carbohidratos no absorbibles que son la fibra. 

Aunque en las dietas para perder peso se tienda a reducir un poco la ingesta de carbohidratos (lo mismo que de otros nutrientes como grasas y proteínas), no conviene eliminarlos del todo, de hecho esto es imposible porque incluso alimentos fundamentalmente proteicos como las carnes por ejemplo también tienen una pequeña proporción de estos nutrientes. Además los carbohidratos en general son los componentes más abundantes de los alimentos y los más ampliamente distribuidos después del agua. 

Dentro de los carbohidratos los que más nos interesan son los complejos que producen sensación de saciedad rápidamente y se digieren lentamente proporcionándonos energía de absorción lenta, es decir el pico de insulina es menor en comparación al que producen los carbohidratos simples, pero continuado en el tiempo, con lo cual retrasan la aparición del apetito

Por otra parte también se debe tener en cuenta que las fuentes de carbohidratos complejos también suelen ser fuentes de agua y fibra. 
Esto último es muy importante ya que una dieta muy baja en carbohidratos, también lo sería en fibra, con lo importante que es por su efecto saciante (que nos interesa mucho en una dieta para perder peso) y también porque aumenta el volumen de las heces y ayuda a mantener una buena motilidad intestinal. Además sirve como alimento para la microbiota intestinal con la importancia que esto tiene para el sistema inmune y para mantener una buena salud en general. 
Además, la restricción severa de carbohidratos favorece la pérdida de masa muscular así como también la carencia de algunas vitaminas del grupo B, de vitamina C, vitamina E y de minerales. 


Por otro lado en cuanto a los carbohidratos simples, los que se encuentran en forma libre (azúcar, fructosa, melaza, siropes, zumos concentrados de frutas, miel…) estos sí que conviene que no sobrepasen el 10% de nuestra ingesta energética diaria. Este tipo de cabohidratos de absorción rápida favorecen el hiperinsulinismo, provocando a la larga la aparición de diabetes tipo 2, también aumentan el riego de enfermedad coronaria y además aumentan los depósitos de grasas que es lo que a corto plazo se ve más fácilmente. 

Otro detalle: es muy importante cuidar la fuente de esos carbohidratos. Las más interesantes por tener un perfil nutricional mejor que el pan o la pasta refinada por ejemplo, son los tubérculos como las patatas, el boniato o patata dulce, cereales preferiblemente integrales como el arroz, la avena o la espelta, también pseudocereales como la quinoa o el trigo sarraceno, las legumbres y algunos frutos secos como las castañas o los anacardos, por ejemplo, y por supuesto también las verduras y frutas. 



Espero que este post te haya servido de ayuda para despejar dudas y dejar a un lado el pánico a los carbohidratos que no son el demonio. 
Aunque tampoco hay que olvidar que son una fuente de energía y que por ello, es importante tener en cuenta las cantidades que ingerimos en función de nuestra actividad física y nuestros objetivos en cuanto al peso y composición corporal. Si ojeas cualquiera de las recetas del blog, verás las raciones medias recomendadas de esos alimentos. 

Si tienes dudas... ¡déjalas en los comentarios! Te ayudaremos con mucho gusto :)



Soy Leticia Álvarez Musetti, 
dietista-nutricionista y máster en Nutrición Clínica.
Si necesitas ayuda profesional puedo ayudarte. 
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética.

martes, 22 de enero de 2019

Nutri-Score, claves y precauciones para entenderlo




Soy Jéssica Ramos Ribeiro, 
dietista-nutricionista y antropometrista ISAK nivel I.
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética


Hace unas semanas se hacía público que España está poniendo en marcha el nuevo etiquetado frontal junto con otras medidas para reducir el avance de la obesidad. Así lo dijo la Ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, Maria Luisa Carcedo. 

Nutri-Score es un sistema de cinco colores que va desde el verde intenso (mejor) hasta el rojo intenso (peor calidad nutricional). 
Además, también se hace una doble clasificación ya que lleva asociadas letras de la A (verde intenso) a la E (rojo intenso) indicándonos junto con los colores si el alimento es más o menos saludable. 


Nutri-Score da una nota general del producto respecto a la calidad global del alimento. 
Por un lado, los alimentos o nutrientes como fruta, verdura, frutos secos, fibra y proteínas SUMAN mientras que por otro, las grasas saturadas, azúcares, sodio/sal y Kilocalorías, RESTAN. 
De este modo se genera una NOTA GLOBAL del producto que es la que después queda representada en el Sistema de 5 colores o 5C asociándose con su letra (Nutri-Score).


Hasta aquí la definición y la aclaración del nuevo etiquetado frontal, el cual convivirá con el que ya conocemos todos; el Etiquetado Nutricional que se encuentra en el dorso del envase habitualmente. 



Esta propuesta ya la tienen implantada en Francia, así como en Bélgica y Portugal. Una vez más, no es el sistema ideal ni el mejor, pero probablemente ayude a escoger productos al consumidor o plantearse en cierta medida si lo hace o no, ya que de forma visual tendrá “más clara” su calidad.
Uno de los inconvenientes de los que se habla es que la industria alimentaria quería realizar esta propuesta por porción y no por 100 gramos/mililitros de producto como se ha conseguido finalmente (ya que no hay porciones establecidas científicamente y eso sería otro factor de confusión más para el consumidor).
Este semáforo solo se aplicará a los productos constituidos por más de un ingrediente.
La verdad es que como dietista-nutricionista he de decir que me he vuelto un poco loca leyendo muchas de las noticias que han ido saliendo estos meses, pues cada nueva noticia que leía me confundía más. 

Entonces, a modo de resumen: Nutri-score es un sistema eficaz para que de forma rápida y visual tengamos una información de la calidad del producto PERO, no es lo único que debemos tener en cuenta. SIEMPRE hay que repasar el etiquetado que todos conocemos, pues ahí sí es donde se encuentra toda la información referente a los ingredientes y su aporte por 100 gramos/mililitros. 

Por ello, el Nutri-Score es una buena herramienta a modo de resumen pero hay que tener en cuenta otras muchas cosas como ya veis. 

Fijaos bien y poned atención en los productos que elegís, revisad el contenido de macronutrientes:
- Carbohidratos
- Proteínas
- Grasas 
Y el de fibra, minerales, vitaminas y contenido en calorías que aparece en el etiquetado nutricional tradicional.
Y recordad, cuantos menos alimentos envasados podáis comprar, mucho mejor para vuestra salud.  


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martes, 8 de enero de 2019

Hola, 2019



Queridos lectores, es un placer comenzar un nuevo año sabiendo que estáis al otro lado de nuestra pantalla :) Deseamos que este 2019 venga cargado de días bonitos, emociones e ilusiones. Será un gustazo que todos lo compartamos en esta pequeña casa. 

Empezamos el año con una pequeña alegría (que para nosotros es muy grande): tras unos meses en los que bajamos un poquito el ritmo de publicaciones en el blog (os contábamos las razones en este post de septiembre), vamos a recuperar nuestra planificación original. Es decir: todos los martes tendréis un nuevo artículo sobre nutrición, dietética, sobre salud y buenos hábitos de vida, y todos los jueves os mostraremos una receta ALEA: ligera, equilibrada y con la posibilidad de adaptarla a cada uno de vosotros. 
Todo el equipo hemos trabajado duro en ello los meses pasados y durante el próximo semestre podréis disfrutar de los frutos :)


¿Y qué nos depara el 2019?
Hablaremos de docenas de temas interesantes, por ejemplo: sobre una técnica la mar de sencilla para cocinar poco y comer muy bien, os contaremos qué es el nutriscore, sabremos de una vez por todas si los carbohidratos son demoníacos o no, os contaremos de tú a tú qué es lo que más nos cuesta a nosotros... Y no sigo porque entonces os destriparía la planificación del blog :) 

Pero... como no me puedo aguantar... también os contaré que vamos a compartir con vosotros algunas recetas alucinantes: panecillos caseros blanditos y maravillosos, guisos tradicionales con salsas que ni nuestras abuelas harían tan ricas, recetas de película (literalmente, como la ratatouille)...etc.


En definitiva, 2019 va a ser ¡la leche! ¿Nos acompañas?



martes, 13 de junio de 2017

¿Por qué abandonas tu dieta?

Buenos días, queridos lectores.

El tema de hoy surge gracias a muchos de vosotros que nos enseñáis cada día lo complicado que es hacer dieta y no tirar la toalla cuando uno se desanima. 
Hace unas semanas participamos en un artículo para la revista Objetivo Bienestar. En él hacíamos hincapié en un detalle importante: hacer dieta debería suponer un cambio de mentalidad
Para muchas personas la palabra dieta es sinónimo de "voy a alimentarme de otra manera para perder unos kilos. Y cuando los baje, me olvidaré de la dieta."

Pero la mentalidad sobre esa idea está cambiando poco a poco. La población es más consciente de que una buena alimentación es fundamental para mantener un buen estado de salud y peso óptimo.
Y es que DIETA significa "el conjunto de alimentos y cultura en torno a ellos que una persona sigue a diario".
Uno puede seguir una dieta basura, una dieta mediterránea o una dieta oriental. La manera en que nos alimentamos es nuestra dieta.

Por ello deberíamos darle un significado diferente (y mejor) al término en cuestión: cuando una persona se pone en manos de un nutricionista lo hace para mejorar su dieta = para mejorar sus hábitos  alimenticios :) 


Charlando con algunas personas al borde de tirar la toalla tras un tiempo a dieta con nosotros, todas ellas coincidían en que a veces el desánimo natural que todos sentimos en algún momento de nuestras vidas, les lleva a sentirse apáticos, sin ganas de hacer nada. 
Y ello les conduce a no hacer la compra, a no cocinar y a no alimentarse bien. Con lo cual sienten que han perdido el control y se desaniman tanto que deciden dejar la dieta para otro momento.



El desánimo de la vida puede venir de muchos frentes: problemas en el trabajo, problemas por no tener trabajo, problemas de familia y/o amigos, problemas personales...etc. La vida, por desgracia, no es un camino de rosas. Todos pasamos por etapas mejores y peores. 
Cuando nos toca una mala racha, el desánimo suele vencernos y acabamos sintiéndonos sin energía ni ganas de hacer nada.

¿Qué podemos hacer en estos momentos?
Pararnos a reflexionar. 
Os propongo hacer un pequeño ejercicio: anotad en un papel 5 razones por las que deseáis perder peso.
Esas serán vuestras armas positivas porque os darán fuerza para no tirar la toalla. Os recordaréis a vosotros mismos porqué hace un tiempo tomásteis la decisión de adelgazar.

Y, anotad en otro papel los 5 problemas que más os preocupen. 
Sobre estos debemos distinguir si los problemas que tenemos son cosas que podemos solucionar nosotros mismos haciendo un esfuerzo o bien, si no dependen de nosotros.
En este segundo caso, lo único que podemos hacer para no agobiarnos y sentirnos mal es interiorizar que no siempre podemos cambiar las cosas a nuestro alrededor y entender que hay situaciones que no dependen de nosotros. 
Sobre los problemas o trabas que encontréis que sí dependen de vosotros, tratad de pensar en positivo y dadle la vuelta a la tortilla. 
¿Que os da pereza cocinar? Pues buscad un momento del día para dejar cocinadas varias comidas y cenas. 
¿Que vais demasiado lentos en la pérdida de peso? Revisad si estáis haciendo cosas mal y corregidlas. (¡Sed sinceros con vosotros mismos!).



Recordad que casi ninguna decisión tomada en caliente suele ser la mejor. A veces nos dejamos llevar por las emociones y después, al verlo todo con perspectiva, nos damos cuenta de que habría sido mejor obrar de otra manera.
Si estáis pensando en dejar la dieta... parad unos minutos y pensadlo con calma. Llegaréis a la conclusión de que alimentaros bien y conseguir paso a paso un peso saludable, os hará más felices que dejarla aparcada.





 
Soy María Astudillo Montero 

Especialista en Nutrición y elaboración de dietas.
Miembro de la Sociedad Española de Diabetes 
de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación.
Dirijo este blog.
 Soy co-fundadora de ALEA.