martes, 15 de octubre de 2019

Arroz con acelgas y huevo al pimentón




Este verano pasamos a hacer una visita a unas personas muy queridas y al marcharnos de su casa nos llevamos muchas cosas con nosotros: muchísimo cariño, unas cuantas risas, un montón de abrazos y algo con lo que no contábamos... ¡El maletero del coche repleto de verduras y hortalizas recién recolectadas!

Una de las más abundantes fueron las acelgas. Sabemos que es una verdura a la que muchas personas le tienen un poco de pereza (o animadversión, incluso). Pero... ¿cómo no íbamos a mostraros esta pedazo de receta tan rica, tan sana, tan fácil de hacer...?
En la clínica os animamos muchísimo a probar nuevos alimentos. A veces le ponemos a alguno la etiqueta de "no me gusta". Y os aseguro que si lo probáis de otra manera os gustará más :) 

(De todas formas... si no os apetece intentarlo con las acelgas (¡con lo monas que son!), podéis hacer esta receta con cualquier otra verdura, ¿vale? Si es de hoja verde, mejor.)


Ingredientes para una comida completa:

Ingredientes Plan 1Plan 2Plan 3Plan 4
Arroz (mejor integral)40 g60 g80 g100 g
Cebolla40 g60 g80 g100 g
Ajo1 diente1 diente1 diente1 diente
Acelgas200 g250 g300 g350 g
Huevo122
Aceite de oliva virgen extra1 cuch. de postre1 cuch. de postre1 cuch. sopera1 cuch. sopera

También: una pizca de sal y un puñadito de pimentón dulce (◄ el pimentón es esencial en esta receta: podéis usarlo dulce o picante, el que más os guste).


Elaboración:

1. Pon a cocer el arroz en agua con un poquito de sal y una hoja de laurel si te gusta su sabor.
2. En lo que se cuece: trocea la cebolla en daditos y el ajo. Ponlos a dorar en una sartén antiadherente amplia. Como no usamos mucha cantidad de aceite, procura jugar con la fuerza del fuego y poniendo la tapa si notas que se reseca.
3. Lava muy bien las acelgas y pártela en pedacitos. Las acelgas tienen dos partes comestibles: las pencas (el tallo) y las hojas. Como las pencas son más duritas, pártelas finas y así se cocinarán a la vez con el resto de ingredientes.
4. Cuando la cebolla y el ajo estén doraditos, añade a la sartén las acelgas, una pizca de sal y pimentón a tu gusto.
5. Pasamos unos 8-10 minutos estarán listas. Añade el arroz escurrido y mezcla muy bien. Pon este preparado en un plato y sin añadir más aceite, prepara el huevo a la plancha.
6. Cuando esté cuajado a tu gusto añade una pizca de sal y pimentón por encima y colócalo junto al plato de arroz y acelgas. ¡Estará delicioso!






martes, 8 de octubre de 2019

Mejorar la salud del corazón desde nuestras cocinas



¿Sabías que la principal causa de muerte en la mayoría de países desarrollados tiene que ver con la salud del corazón? Hablamos de infarto de miocardio, embolias, hemorragias cerebrales, enfermedades de los miembros inferiores del cuerpo y de otros órganos vitales como los riñones. 


Existen algunos factores que pueden predisponernos a sufrir una de esas enfermedades. Algunos no podemos modificarlos, como podría ser nuestra edad, sexo o antecedentes familiares. 
Pero hay otros en los que sí podemos intervenir, para bien o para mal. ¿Los conoces? 
Te hacemos un repaso ahora mismo: 
  • Hipertensión arterial 
  • Aumento del colesterol 
  • Síndrome Metabólico y Diabetes 
  • Sobrepeso y obesidad (o lo que es lo mismo: un acúmulo en el cuerpo de tejido graso excesivo a lo considerado saludable) 
  • Tabaquismo 
  • Sedentarismo 
  • Abuso de alcohol 
  • Ansiedad y estrés 

Los tres primeros (hipertensión, aumento de colesterol y diabetes) son incluso en muchas ocasiones consecuencia directa del exceso de peso o de una alimentación incorrecta. 

Y un dato más: hace unos años el European Journal of Heart Failure divulgó un estudio científico en el que se demostraba que seguir una alimentación mediterránea reduce el riesgo cardiovascular en más de un tercio. ¡Casi nada! ¿Cómo no tenerlo en cuenta? 

A continuación vamos a repasar qué alimentos pueden ayudarnos en la tarea de cuidar a nuestro corazón. Porque lo que tenemos en la despensa de la cocina determina nuestro estado de salud en gran medida. 


HORTALIZAS Y VERDURAS: 
Lo ideal sería consumirlas un par de veces al día. Y si una de ellas es en forma de ensalada, aún mejor. Una ración de verdura pequeña (pero aceptable) rondaría los 150-200 g. Nos aportará fibra, minerales y oligoelementos que no encontramos en ningún otro alimento. 


FRUTAS: 
Mínimo 3 piezas diarias. Mejor de temporada y de proximidad. En cada bocado nos regalan fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes y otras sustancias fotoquímicas esenciales para nuestro bienestar. 


CEREALES: 
¡Y no nos referimos solo a los cereales de desayuno! No, hablamos de cualquier forma y tipo de cereal: pan, arroz, pasta de trigo, quinoa, espelta, trigo sarraceno…etc. Lo idóneo sería elegir la variedad integral (aquí te contamos las razones). Al día deberíamos tomar entre 4 y 6 raciones. Son la fuente fundamental de energía para nuestro organismo. 


LEGUMBRES: 
¡Las grandes olvidadas y uno de los alimentos más completos de la naturaleza! Hace años se recomendaban un par de raciones semanales. Sin embargo los estudios más recientes recomiendan subir su consumo a 3 o 4 veces por semana. ¿Por qué? Pues porque proporcionan proteínas de calidad, fibra y minerales. 


GRASAS: 
Resumiendo mucho podríamos decir que las grasas más interesantes desde el punto de vista cardiovascular son las de origen vegetal: el aceite de oliva virgen extra y las grasas contenidas en los frutos secos* serán nuestros mejores aliados. 

También hay grasas de origen animal, algunas mejores y otras peores. De nuevo, resumiendo mucho, si tuviéramos que elegir: mejor las grasas de los pescados (sus ácidos omega 3 son altamente beneficiosos para el corazón). 


FRUTOS SECOS: 
Por su contenido en grasas saludable, su contenido en fibra y en proteínas de calidad se convierten en uno de los alimentos más completos de la naturaleza junto a las legumbres. 

La pega: que son muy energéticos, es decir, para no pasarnos de la ración saludable no deberíamos tomar más de 15-20 g en cada ocasión. 


CARNES Y PESCADOS: 
La tendencia actual (y en realidad también la más tradicional) nos lleva a tomar menos carne y en proporción, más pescado. En cuanto a carnes, mejor blancas que rojas (2-3 a la semana). Y en cuanto a pescados (3-4 veces por semana). 


HUEVOS: 
Apartado único merecen los huevos: hace tiempo que quedó demostrado que el huevo no aumenta el colesterol sanguíneo, así que tranquilidad: podemos tomar 1 huevo al día (o 2 cada dos días) y no por ello perjudicaremos a nuestra salud. (Y si son de gallinas criadas al aire libre, mejor.)






martes, 1 de octubre de 2019

Trufas de avellana



Iniciamos este otoño de la mejor manera: con una receta postre casero, saludable, exquisito y facilísimo de hacer. ¡Si es que no podemos pedir más!
Incluso estas trufas preparadas con las cantidades que os indicaremos a continuación serían un regalo estupendo para cualquier amigo o familiar: mucho más saludables y realmente deliciosas. Y con el gran añadido de que estarán hechas con mucho amor :)
Y un detalle más: esta receta es ideal para hacerla con los más pequeños, ¡es muy divertida!
¿Vamos a por ellas?


Ingredientes:


Ingredientes:
  • 100 g de avellanas tostadas
  • 75 g de pasas
  • 1 plátano pequeño (50 g)
  • 65 g de harina de almendras
  • 1 cucharada de postre de cacao en polvo



Elaboración:

1. Pon a remojo las pasas en agua templada durante unos minutos (3-5 minutos).

2. En un robot de cocina tritura las avellanas, el plátano y las pasas escurridas. Al cabo de unos minutos obtendrás una crema suave.

3. Añade poco a poco la harina de almendras y el cacao en polvo y sigue batiendo: tras unos minutos notarás que se forma una masa que podrás trabajar con las manos.

4. Cuando todos los ingredientes estén bien unificados es el turno de hacer las trufitas: pon un poco de cacao en polvo en cuenco y acerca un plato limpio (en él irás colocando las trufas). Toma un pedacito de masa (puedes mojarte las manos para trabajarlas mejor) y dale forma esférica. Después, ponla dentro del cuenco con cacao y muévelo bien para que se impregne la superficie de la trufa (¡quedará preciosa!).


Una vez las tengas listas, mételas en la nevera para conservarlas. Lo harán durante una semana sin problemas.


Si estás a dieta: tu ración de trufas como postre sería de 2 trufas de tamaño normal o 3 trufas pequeñas, acompañadas con un té o un café solo (puedes endulzarlo con sacarina o estevia, si te gusta).