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martes, 23 de febrero de 2016

¿Se engorda más con la menopausia?

¿Qué es la menopausia o climaterio?

El climaterio es el periodo de transición en la vida de una mujer que va desde la etapa reproductiva, hasta la no reproductiva. La función ovárica va disminuyendo progresivamente a la par que lo hace la producción de hormonas sexuales, lo cual pone de manifiesto una serie de síntomas. Estos síntomas son muy variables de unas mujeres a otras y afectan de una manera u otra a su bienestar físico y psíquico. 



Por lo tanto, se denomina menopausia al cese permanente de la menstruación. Se considera que se ha producido la menopausia, cuando una mujer lleva 12 meses consecutivos sin menstruación, sin que haya una causa patológica. Actualmente, la edad media se establece alrededor de los 48 años, con un intervalo normal de 4 años antes o después (es decir de los 44 a los 52 años aproximadamente). 


¿Cómo cambia el cuerpo? 

Siempre hemos escuchado que con la menopausia se engorda, aunque también es cierto que en algunas ocasiones, eso no es así, ya que suele darse una redistribución de la grasa, sin cambios de peso. 

Uno de los datos más importantes es que, al aumentar la grasa corporal o al haber una redistribución de la grasa donde ésta se concentra en su mayor porcentaje en cintura o caderas, es que hay un mayor riesgo cardiovascular, riesgo para sufrir diabetes tipo II, hipertensión arterial (HTA) e infarto de miocardio. 

Por otra parte, los factores que desencadenan el aumento de peso en la mujer son:
• el desorden endocrino
• aumento del tamaño y número de adipocitos
• una disminución del metabolismo basal (en parte debido a la disminución de músculo en estas edades). Es decir, gastamos menos energía, por lo que debemos adaptar nuestra dieta a estos cambios y consumir las calorías que realmente necesitamos. 


¿Cómo podemos adaptar la alimentación en esta etapa? 

En primer lugar, tenemos que mantener los hábitos saludables que toda persona sana debería llevar, es decir, dieta mediterránea y actividad física. 
Deberemos tomar la cantidad de proteína, hidratos de carbono y grasa adecuada pero, además, deberemos hacer mayor hincapié en lo siguiente: 
  • No olvidar la ingesta de agua ( alrededor de unos 2 litros/ día). 
  • Tomar alimentos ricos en Omega-3 (nueces, pescados azules, espinacas). 
  • Mantener un buen aporte de vitamina B, tanto proveniente de carne/ pescado como en forma de cereales integrales y legumbres. 
  • El consumo de frutas será de 3 piezas/día. 
  • La ingesta de grasa será proveniente de aceite de oliva y frutos secos, así como el aguacate, moderando la bollería, embutidos y fritos.
  • La ingesta de calcio adecuada sería unos 1.500 mg al día:
* Podría ser la equivalencia de 2 vasos de leche (500 mg Ca), 1 yogur (175 mg Ca), 200 g de acelgas (225 mg Ca), 1 sardina en aceite. 
* Lo ideal respecto a la leche, sería tomarla desnatada y enriquecida en calcio y vitamina D. (No hay problemas para encontrarlas en el mercado, pero fíjate bien siempre en el etiquetado del producto).


Pero, después de todas estas recomendaciones, llega la gran pregunta: ¿podemos tomar soja así como sus derivados? ¿Es cierto que las isoflavonas reducen los síntomas de la menopausia? 
Vale, sí. Podemos tomar soja. Pero no podemos tomar soja en exceso. 

Entonces ¿cómo es eso de que sí podemos tomarla pero con cuidado? Pues es debido a que la soja contiene en su composición los tan conocidos (o no) flavonoides, isoflavonas, bioflavonoides… seguro que habéis escuchado todos estos nombres alguna vez y los asociáis a este alimento. 

Los flavonoides son unos compuestos que se encuentran en semillas, verduras, frutas… los cuales han sido estudiados y no podemos afirmar que todos sean beneficios, pero sí que hay evidencias de efectos antiinflamatorios, antivirales o antialérgicos, cardioprotectores, mencionando también su papel protector en la osteoporosis y en algunos tipos de cáncer.


Y ya por último ¡a hacer actividad física!

Como ya hemos dicho anteriormente, la realización de actividad física en las diferentes etapas de la vida es aconsejable al 100% siempre y cuando nos lo permitan nuestras circunstancias físicas y personales. Es por ello que, junto con todos estos consejos, lo ideal sería realizar al menos 2 días a la semana un ejercicio aeróbico moderado junto con actividades de fortalecimiento muscular así como flexibilidad.


Es decir, podríamos combinar el baile con gimnasia de mantenimiento, o hacer bicicleta y Pilates, caminar a buen ritmo y un poco de Yoga, pesas, abdominales… eso ya depende de ti. Elige el que más se adapte a ti y a tus gustos y ¡aprovecha para pasar un buen rato disfrutando de la actividad y saliendo de la rutina diaria! 


Por nuestra parte, nada más por hoy. Esperamos que podáis poner en práctica estos pequeños consejos. 


¡Hasta la próxima!


martes, 10 de noviembre de 2015

¿Por qué engordamos más fácilmente con la edad?

Parece que a medida que cumplimos años nos cuesta más adelgazar y es más fácil engordar. ¿Te suena? ¿Sí? Es normal, nos pasa a todos. 
Pero, ¿es verdad que engordamos más fácilmente con la edad? Es una pregunta recurrente en la consulta. Es algo que preocupa a muchos pacientes y hoy queremos explicar brevemente qué hay de cierto en esto. 



Nuestro cuerpo es un pequeño (gran) ecosistema en el que todo evoluciona sin cesar. No hay ninguna estructura que permanezca exactamente igual desde que se crea cuando somos niños hasta que nos hacemos mayores. Nuestro cerebro cambia, nuestros huesos también. También evolucionan nuestros músculos y nuestro metabolismo cambia con el tiempo. 

El cuerpo de un niño de doce años no funciona igual con esa edad que con veinticinco, o con treinta y siete o con cincuenta y dos. Además de que el metabolismo no funciona de la misma manera el propio cuerpo es distinto: con treinta años cualquier persona contiene más músculo que la misma persona con sesenta años. 
Entre que el cuerpo cambia y la forma de funcionar también, es lógico que notemos cambios con el tiempo.
Una de las quejas más oídas aquí en la clínica en las primeras consultas es la siguiente: "No sé qué hago mal. Como igual que hace unos años y ahora a nada que me paso engordo. Y encima me cuesta más quitarme los kilos".


¿Por qué ocurre esto?
Ocurre porque el gasto basal de energía de las personas cambia con el tiempo. Cuando somos más jóvenes nuestro gasto es mayor. Pero a medida que nos hacemos mayores esa cifra baja un poco. El resultado es que tomando la misma cantidad de energía que hace unos años, "la aprovechamos mejor". 
Nuestro gasto basal disminuye fundamentalmente por dos motivos: 

Gasto basal


Primero: a medida que nos hacemos mayores nuestra composición corporal varía: perdemos músculo y ganamos grasa. 
Os mostramos el porcentaje aproximado ideal que deberíamos tener según nuestro sexo y edad. Observaréis que a medida que cumplimos años el porcentaje va aumentando de forma natural.


Edad
Hombres
Mujeres
20-30
18-21%
22-24%
31-40
21-23%
24-27%
41-50
23-25%
27-30%
51-60
25-26%
30-31%
>60
>26%
>31%

La grasa aumenta de forma natural y el músculo disminuye. El músculo es el tejido del cuerpo que más energía gasta. Si perdemos músculo perderemos capacidad de gastar energía. 
Pongamos un ejemplo: 
* Mujer de 31 años con gasto basal de 2000 calorías diarias que mantiene constante un peso de 60 kilos. Mantiene su peso porque cuando se alimenta toma unas 2000 calorías al día.
* Cuando esa misma mujer tenga 46 años su gasto basal será de unas 1850 calorías diarias. Si sigue tomando esas 2000 calorías al día cuando se alimenta, habrá un pequeño exceso (unas 150 calorías de más). No parece mucho, pero al cabo de mes y medio ganará un kilo de grasa. En seis meses ganará cuatro kilos. 

Segundo: el segundo motivo es que nuestro patrón hormonal (tanto el de hombres como mujeres) cambia a medida que cumplimos años y nos vuelve "más ahorradores" de energía. Eso significa que acumularemos más fácilmente grasa (se nota especialmente alrededor de la cintura). 


¿Hay solución?
¡Claro que sí! Y no es tan complicada. 
Hay dos cosas en las que las personas podemos intervenir:
Primera: Si con el tiempo tendemos a perder músculo, practiquemos algo más ejercicio para no perder músculo e incluso ganarlo. 

Vida activa


Segunda: No podemos modificar nuestro patrón hormonal a voluntad pero sí podemos modificar nuestros hábitos alimentarios. Podemos (y debemos) adaptar nuestra alimentación a nuestra etapa fisiológica. Podemos aprender a comer más ligero disfrutando de la comida exactamente igual que antes.

Comer sano y ligero




En estos artículos dimos algunos consejos para llevar una vida más sana:



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Recordamos que nuestro primer libro está a la venta desde hace unos meses.  
Con él podrás aprender a alimentarte más ligero de forma equilibrada. 
Podrás adelgazar si lo necesitas o simplemente mantener tu peso cuidando tu alimentación diaria (contiene un mes de dieta con recetas super ricas, ligeras y mediterráneas). 

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