martes, 10 de diciembre de 2019

A DIETA EN LAS CENAS DE EMPRESA DE NAVIDAD



Inauguramos diciembre, el mes del invierno y de la Navidad, con una serie de artículos orientados a haceros estos días más llevaderos a los que estáis a dieta.

Para algunas personas diciembre y dieta son incompatibles, pero queremos demostraros que no es así. A pesar de ser un mes complicado (después entraremos en por qué es complicado) uno puede seguir su "camino dietil" y seguir avanzando. De hecho en los últimos años son más las personas que comienzan a hacer dieta en estas semanas previas a las vacaciones de Navidad.



Estos días inevitablemente la cosa se complica: tenemos a nuestra disposición en cualquier lugar (nuestra casa, la de nuestros amigos, nuestro centro de trabajo o de estudios...) un montón de dulces navideños como turrones, mazapanes, polvorones, roscos de vino, pero también frutos secos, empanadas y docenas de tentaciones más. Y para colmo nos salen cenas y comidas con amigos, con familiares y de empresa hasta por debajo de las piedras...

En el artículo de hoy vamos a daros las claves para que esas comidas y cenas de empresa o con amigos causen el menor efecto posible en vuestro peso y vuestra salud. Son apuntes que quizá ya conozcáis, pero os prometo que a todos nos viene bien recordar estas cosas de vez en cuando. ¡Así que vamos allá! 

Consejos de oro para que las comidas y cenas de empresa de Navidad no pasen factura en la báscula: 

1. Evita el alcohol:
El brindis al final de la cena no te lo puedes perder, pero sí puedes evitar copas de vino, cervezas y cócteles. 
Una copa de refresco de cola con whisky aporta más de 300 calorías. Así que imagina de cuántas podrás librarte si evitas el alcohol.



2. Opta por refrescos light.
Si te gusta beber algo fresquito y con burbujas, pide que sea LIGHT o ZERO. Cada refresco normal aporta 150 calorías, con lo cual mucho mejor si lo pides light o zero. Sobra decirlo, pero lo diremos: la mejor elección para beber es siempre el agua. 

3. Vigila en pan.
Aunque es un alimento tremendamente sano y necesario, es algo de lo que es muy fácil abusar. En estas comidas y cenas, que seguro serán muy copiosas trata de tomar una ración muy pequeña de pan. Unos 20 gramos (una rebanada) será adecuado. 

4. Evita lo evitable y tira por lo sano: 
Evita los fritos de acompañamiento; patatas, croquetas, gambas rebozadas, rabas... Cualquier alimento que haya sido frito aportará un montón de grasa innecesaria. Así que si puedes evitarlo, mejor que mejor.
En su lugar puedes tomar unos riquísimos espárragos con vinagreta, con un poquito de mayonesa o tal cual. 

5.  El postre: sí, pero poquito. 
Exacto: disfruta de un pedazo de postre igual que el resto de invitados, pero hazlo con cabeza. Toma una pequeña porción, lo degustarás igual y ni tu peso ni tu salud te pasarán factura. 

6. Ojo con las cantidades:
Esta es la clave, amigos: la cantidad de alimentos que tomamos en cada comida o cena. 
Podemos comer de todo, pero con cabeza. Intenta comer una cantidad parecida a lo que tienes en tu dieta para comer y para cenar. Con eso, tienes medio camino ganado.


Recordamos el método del plato, infalible para hacer una buena elección de ingredientes:

La mitad del plato: verduras y hortalizas
Un cuarto del plato: hidratos de carbono (¡que nadie de los deje!***)
Un cuarto del plato: alimento proteico

*** El cuarto de los hidratos y el cuarto de las proteínas, engordarán casi lo mismo, así que que nadie se prive de los hidratos, DEBEN SER LA BASE DE NUESTRA ALIMENTACIÓN :) 

Os dejamos esta imagen con distintas opciones cumpliendo el método del plato.

Método del plato, metodo del plato




Y para terminar, una reflexión: seguro que al cabo del tiempo recordarás las risas que pasaste en ese encuentro más que la comida que tomaste. Lo importante ocurre alrededor de la mesa no sobre ella. 





martes, 19 de noviembre de 2019

Reaprender a comer y adelgazar 18 kilos

En la imagen: Leticia Álvarez, dietista-nutricionista de ALEA Consulta dietética :)


Hace unas semanas teníamos el gusto de mostraros la entrevista de Manoli (que ha adelgazado 40 kilos con nosotros). Pues hoy estamos igual de emocionados: os presentamos a Tere, una chica que no lo tenía nada fácil para conseguir su objetivo. Pero que con el esfuerzo y la ilusión que ponía en cada día, consiguió perder 18 kilos. Y lo más importante: mantenerlos gracias a sus nuevos hábitos. 
Os lo cuenta ella misma a continuación. 
(¡¡Gracias, Tere, eres un sol!!)


Cuéntanos quién eres y a qué te dedicas: 
Soy Tere y trabajo en una tienda de alimentación. Aquí estaba mi problema: que picoteaba de todo a todas horas. 


Explícanos cómo era tu situación antes de empezar la dieta. Antes de esta, ¿habías probado otras? 
Sí, claro que sí. Hice la misma dieta un par de veces y adelgacé unos ocho kilos cada vez pero los recuperaba en unos pocos meses. Se trataba de 28 días de dieta y podías comer la cantidad que quisieras de los alimentos indicados pero te restringía mucho la alimentación. Por ejemplo: arroz, pasta, patatas, pan, legumbre, fruta… ¡nada de nada! 


¿Cuánto peso has perdido con la dieta ALEA? 
Pues ahora tengo 18 kilos menos. Lo terminé en junio del año pasado y me mantengo igual. ¡Estoy muy contenta porque no he recuperado nada! 


Para ti, ¿qué es lo mejor de esta dieta? 
El poder comer de todo y el aprender un montón de recetas nuevas, otras alternativas saludables de cocinar y saber que de vez en cuando nos podemos dar un capricho (¡aunque al día siguiente tengo que tener más cuidado!). 


¿Y lo que menos te ha gustado? 
Pues a mí, que no me gusta la pasta, ha sido eso muchos días de pasta para mi gusto pero lo bueno es que como lo podía cambiar por arroz o patatas pues a veces lo cambiaba. 


Explícanos la diferencia entre tu antigua alimentación y la actual: 
La principal es que ya no pico lo que no debo entre horas porque con las comidas me sació mucho más y durante más tiempo y no tengo necesidad de comer cuando no toca. 


¿Haces deporte? 
Deporte como tal no (por problemas de salud no puedo), pero salgo a caminar al menos cinco días por semana cuando el trabajo me lo permite. 


¿Merece la pena el esfuerzo físico y la alimentación diaria que llevas? 
Por supuesto que sí, ésta habrá sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida: me siento mucho más ágil, más sana y creo que me ha cambiado hasta el mal humor, jajaja. 


¿Crees que mantendrás este estilo de vida de aquí en adelante? 
Creo y espero que sí, porque es una alimentación muy variada, muy sana, muy sencilla de cocinar y muy rica. Y lo más importante es que no quiero volver a estar como antes: es cuestión de salud. 

Y ahora me toca daros las gracias por vuestra ayuda y vuestro apoyo en estos meses y vuestra paciencia. Sois un equipo muy majo, ¡da gusto poder contar con vosotros! Estoy muy agradecida de haberlos conocido… ¡¡muchísimas gracias!! :)










martes, 12 de noviembre de 2019

Noodles con langostinos y salsa de soja




Hace unos días encontramos en el supermercado unas bolsitas de langostinos cocidos. Estaban ya pelados y la sugerencia era incluirlos en una ensalada o en una tostada.
Pero se nos ocurrió prepararlos con unos fideos gorditos que teníamos en casa, unos noodles de arroz que se cocinan en pocos minutos.
Con la idea de "langostinos + noodles + el nuevo wok que teníamos idea de estrenar" compramos salsa de soja y unos brotes de bambú envasados en bote de cristal que conjugaban perfectamente con estos ingredientes. 
Nos quedó un plato redondo :) Sabrosísimo, nutritivo, equilibrado y ligero. 

¿Te animas? Pues te contamos cómo prepararlo: 


Ingredientes para una comida:

Ingredientes Plan 1Plan 2Plan 3Plan 4
Noodles (o cualquier tipo de fideo tipo oriental)40 g60 g80 g100 g
Cebolla50 g60 g70 g80 g
Pimiento rojo y/o verde50 g60 g70 g80 g
Brotes de bambú (o puerro)50 g60 g70 g80 g
Langostinos pelados80 g100 g 120 g140 g
Aceite de oliva virgen extra1 cda de postre1 cda de postre1 cda sopera1 cda sopera

También: un diente de ajo, pimienta negra y salsa de soja a tu gusto.


Elaboración:

1.  Parte las hortalizas en tiras finitas y rehógalas dentro de una sartén antiadherente o wok.  La gracia de este plato es que las verduras estén "al dente", es decir: cocinadas pero no demasiado, han de crujir un poquito cuando las mastiques.

2. Entre tanto, cuece los noodles en agua ligeramente salada. Según el tipo que sea tardará más o menos en cocerse, revisa el etiquetado.

3. Cuando las verduras estén doradas añade los langostinos y un poco de pimienta negra. Déjalos hacer al punto que te guste.

4. Cuando estén cocinados, añade los noodles bien escurridos y adereza con salsa de soja. Da unas cuantas vueltas al contenido de la sartén o wok y disfruta de cada riquísimo bocado. 














martes, 5 de noviembre de 2019

Trucos para llevar mejor la dieta



Cuando una persona está siguiendo una dieta puede pasar que lleve fenomenal todo el proceso y que incluso le parezca facilísimo y en cambio en otros casos puede que por el camino llegue algún momento de bajón. 
Para evitar que esto ocurra vamos a darte algunos consejos que te ayudarán a llevar mejor la dieta: 


- En primer lugar como le decimos siempre a nuestros pacientes, es muy importante no ver la dieta como un régimen estricto sino como una especie de guión con el que aprenderás hábitos saludables que te ayudarán a conseguir tus objetivos y a poder mantenerte a largo plazo. Si lo ves como algo súper estricto y restrictivo de lo que no te puedes salir, lo más probable es que te agobies y que acabes tirando la toalla a la primera circunstancia que se te presente en la que no puedas hacer las cosas tan bien como te gustaría. 

- No te obligues a comer cosas que no te gustan y no te prives siempre de aquellas que sí. Aunque es importante ampliar el espectro de alimentos e intentar que tu alimentación sea lo más variada posible para que no te falten nutrientes y no te resulte aburrida, siempre tendremos en cuenta tus aversiones y gustos. 
Habrá cosas que deberás comer con menos frecuencia y en menos cantidad, es decir, que tendrás que dosificar un poco, pero no hay nada prohibido. De hecho es muy importante que aprendas a incluir esos alimentos menos saludables y/o más energéticos pero que te gustan mucho. De esa manera tu alimentación en general seguirá siendo saludable y será más llevadera a largo plazo. 

- Evita dar explicaciones a tus familiares, amigos o conocidos, es mejor un “no gracias” a secas cuando te ofrecen algo, que decir que no puedes porque estás a dieta. De esta manera evitarás que algunas personas te hagan comentarios o tengan actitudes que puedan llegar a molestarte. 

- También evita compararte con los demás, cada persona es diferente, con diferentes características, gustos, estilo de vida, circunstancias. Así que céntrate en ti, en hacer las cosas lo mejor que puedas, en lo bien que te sientes al mejorar tus hábitos, en que te lo vas notando en tu salud, tu ánimo, en tu energía, en lo que ves cuando te miras al espejo, en la ropa… Esto es mucho más importante que ver un número que te guste más o menos en una báscula o que tener más o menos centímetros que otra persona. 

- No evites los eventos sociales. Muchas veces con las prisas por conseguir los objetivos cuanto antes y las ganas de hacerlo todo perfecto se tiende a pensar que es mejor no ir a ese cumpleaños, a esa comida o cena con amigos o irse de escapada un fin de semana. 
Esto es un error porque la vida social es importante y necesaria también, y aunque es verdad que aunque te cuides mucho cuando comes fuera siempre te afectarán un poco esas comidas con respecto a lo que cocinarías en casa, si esos días no te olvidas de tus objetivos y sigues pensando en cuidarte, intentando elegir lo mejor posible y moderándote en las cantidades seguirás viendo los resultados de seguir bien la dieta la mayor parte del tiempo. 

Espero que estos consejos te ayuden a llevar mucho mejor este camino hacia unos hábitos más saludables y a conseguir todos tus objetivos.




Soy Leticia Álvarez Musetti, 
dietista-nutricionista y máster en Nutrición Clínica.
Si necesitas ayuda profesional puedo ayudarte. 
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética.








martes, 29 de octubre de 2019

Espaguetis a la carbonara (con un truco genial)




La salsa carbonara es una de las más conocidas de la cocina italiana. Podríamos decir que hay tantas maneras de hacerla como personas que la hacen :) (un poco como nos pasa con las paellas). 

Hoy os traemos una manera muy diferente de hacerla, porque para que quede un plato más saludable, hemos evitado poner beicon o panceta (que sería lo más habitual). De esta manera nos libraremos de (sentaos porque la cifra asusta) más de 300 calorías por ración. Es como para tenerlo en cuenta, ¿verdad? Además, esos alimentos presentan un perfil nutricional nada aconsejable, por lo tanto cuanto menos los tomemos, mucho mejor para nuestra salud. 

En su lugar hemos optado por poner unos taquitos de berenjena ahumada. El resultado es ALUCINANTE. Además, el volumen total del plato es mayor: porque "abultan" mucho más 100 g de berenjena que 100 de beicon. Y nos proporciona muchísima más fibra (fibra=salud para el intestino).
Hemos conseguido un plato saludable, exquisito y muy sencillo de cocinar. Ideal si tenéis alguna ocasión especial que celebrar ;)


Ingredientes para una comida:

Ingredientes Plan 1Plan 2Plan 3Plan 4
Espaguetis (mejor integrales)40 g60 g80 g100 g
Cebolla30 g40 g50 g60 g
Berenjena 100 g150 g 200 g250 g
Huevo1111
Nata ligera para cocinar1/2 vaso1/2 vaso2/3 vaso2/3 vaso
Mantequilla5 g5 g10 g10 g

También: un diente de ajo, un poquito de sal, pimienta negra, nuez moscada y esencia de humo si lo tienes (es un líquido que aporta un sabor ahumado a las recetas).


Elaboración:

1.  Pon a cocer la pasta en agua ligeramente salada. A la vez, trocea en pedacitos el ajo y la cebolla y ponlos a dorar en la mantequilla indicada, en una sartén antiadherente. 




2. Lava, seca y pela la berenjena. Pártela en daditos pequeños: cuanto más menudos, más sabrosa quedará la receta :) Una vez notes la cebolla dorada, añade a la sartén los dados de berenjena.



3. Ahora deja cocinar estos alimentos durante unos 8-10 minutos removiendo de vez en cuando. Puedes añadir en este momento una pizca de sal, pimienta negra, nuez moscada y unas gotas de esencia de humo.

4. Cuando la berenjena esté cocinada (la notarás blandita y dorada), añade la nata indicada y mezcla muy bien. Baja el fuego. Añade también la yema huevo y apaga el fuego.




5. Mezcla suavemente hasta que la yema se incorpore despacito a la nata y al resto de ingredientes.



6. Cuando tenga ese aspecto, añade la pasta escurrida (nosotros lo hicimos con espaguetis integrales) y mezcla con calma. Cuando lo sirvas, puedes espolvorear un poquito de parmesano rallado: con el calor se integrará perfectamente con la salsa... 

Ahora solo queda disfrutarla con todos los sentidos ;)







martes, 22 de octubre de 2019

Adelgazar 40 kilos en Salamanca

Imagen de Freepik


Hoy tenemos el gusto de mostraros un poquito de esta mujer, que fue paciente de la clínica de Salamanca durante unos meses. Sus visitas nos traían alegría, mejor dicho: ALEGRÍA, con mayúsculas, porque en cada una de ellas notábamos su gran ilusión y todo lo que iba ganando a medida que perdía kilos y aprendía a comer. 
Es solo una pequeña muestra de lo que ella vivió esos meses, porque incluir todo lo que sintió y sentimos... ¡no cabría ni en 500 folios! Y es que fueron 40 kilos perdidos. Y lo más importante: mantenidos gracias a los buenos hábitos que adoptó semana tras semana. 
Os dejamos con ella: 



Cuéntanos quién eres y a qué te dedicas: 
Me llamo Manoli, soy ama de casa y ayudo a mi marido en las tareas del campo. Tengo dos hijos. 


Explícanos cómo era tu situación antes de empezar la dieta. Antes de esta, ¿habías probado otras? 
Mi situación era ya muy preocupante: me costaba subir escaleras, no me sentía bien conmigo misma, me vestía con ropa de gente mayor, de último casi no salía de casa… Me sentía frustrada. 


¿Por qué decidiste adelgazar? ¿Hubo algún detonante que te empujara a mejorar tu vida? 
Primero por mi salud. Y después por mí misma: para subir mi autoestima. 
Ahora me siento genial: poder ir de compras sin cansarme, de compras a sitios de gente joven ¡como Zara! 


¿Cuánto peso has perdido con la dieta ALEA? 
He perdido 40 kilos, y con la sensación de no estar a dieta, porque para mí esto ha sido aprender a “comer bien”. Lo he hecho sin tener la sensación de sacrificarme. 


Para ti, ¿qué es lo mejor de esta dieta? 
Conoceros a vosotros: me habéis ayudado a conseguirlo, y llegar a mi meta que era mi sueño- Y los menús estaban buenísimos, ahora tomo comidas que antes no me gustaban. 


¿Y lo que menos te ha gustado? 
Al principio el pesar lo alimentos, pero después se lleva muy bien, te acostumbras. 


¿Haces deporte? 
Sí, ahora paseo mucho y voy a natación. 


¿Merece la pena el esfuerzo físico y la alimentación diaria que llevas? 
¡Sí, mucho! Porque me habéis enseñado a comer rico y saludable. 


¿Crees que mantendrás este estilo de vida de aquí en adelante? 
¡Espero que sí! Es mi deseo. Y si algo no va bien, os tengo a vosotros que sois maravillosos. Siempre me pregunta la gente (soy de un pueblo y allí nos conocemos todos) que dónde he adelgazado y siempre les respondo: en ALEA. 


Os animo a lo intentéis porque son unos profesionales maravillosos, así que solo deciros gracias, gracias de corazón, por haber conseguido lo que otras dietas no han podido. 

Un abrazo a Roberto, María, Leticia, Jéssica y Carmen.





martes, 15 de octubre de 2019

Arroz con acelgas y huevo al pimentón




Este verano pasamos a hacer una visita a unas personas muy queridas y al marcharnos de su casa nos llevamos muchas cosas con nosotros: muchísimo cariño, unas cuantas risas, un montón de abrazos y algo con lo que no contábamos... ¡El maletero del coche repleto de verduras y hortalizas recién recolectadas!

Una de las más abundantes fueron las acelgas. Sabemos que es una verdura a la que muchas personas le tienen un poco de pereza (o animadversión, incluso). Pero... ¿cómo no íbamos a mostraros esta pedazo de receta tan rica, tan sana, tan fácil de hacer...?
En la clínica os animamos muchísimo a probar nuevos alimentos. A veces le ponemos a alguno la etiqueta de "no me gusta". Y os aseguro que si lo probáis de otra manera os gustará más :) 

(De todas formas... si no os apetece intentarlo con las acelgas (¡con lo monas que son!), podéis hacer esta receta con cualquier otra verdura, ¿vale? Si es de hoja verde, mejor.)


Ingredientes para una comida completa:

Ingredientes Plan 1Plan 2Plan 3Plan 4
Arroz (mejor integral)40 g60 g80 g100 g
Cebolla40 g60 g80 g100 g
Ajo1 diente1 diente1 diente1 diente
Acelgas200 g250 g300 g350 g
Huevo122
Aceite de oliva virgen extra1 cuch. de postre1 cuch. de postre1 cuch. sopera1 cuch. sopera

También: una pizca de sal y un puñadito de pimentón dulce (◄ el pimentón es esencial en esta receta: podéis usarlo dulce o picante, el que más os guste).


Elaboración:

1. Pon a cocer el arroz en agua con un poquito de sal y una hoja de laurel si te gusta su sabor.
2. En lo que se cuece: trocea la cebolla en daditos y el ajo. Ponlos a dorar en una sartén antiadherente amplia. Como no usamos mucha cantidad de aceite, procura jugar con la fuerza del fuego y poniendo la tapa si notas que se reseca.
3. Lava muy bien las acelgas y pártela en pedacitos. Las acelgas tienen dos partes comestibles: las pencas (el tallo) y las hojas. Como las pencas son más duritas, pártelas finas y así se cocinarán a la vez con el resto de ingredientes.
4. Cuando la cebolla y el ajo estén doraditos, añade a la sartén las acelgas, una pizca de sal y pimentón a tu gusto.
5. Pasamos unos 8-10 minutos estarán listas. Añade el arroz escurrido y mezcla muy bien. Pon este preparado en un plato y sin añadir más aceite, prepara el huevo a la plancha.
6. Cuando esté cuajado a tu gusto añade una pizca de sal y pimentón por encima y colócalo junto al plato de arroz y acelgas. ¡Estará delicioso!






martes, 8 de octubre de 2019

Mejorar la salud del corazón desde nuestras cocinas



¿Sabías que la principal causa de muerte en la mayoría de países desarrollados tiene que ver con la salud del corazón? Hablamos de infarto de miocardio, embolias, hemorragias cerebrales, enfermedades de los miembros inferiores del cuerpo y de otros órganos vitales como los riñones. 


Existen algunos factores que pueden predisponernos a sufrir una de esas enfermedades. Algunos no podemos modificarlos, como podría ser nuestra edad, sexo o antecedentes familiares. 
Pero hay otros en los que sí podemos intervenir, para bien o para mal. ¿Los conoces? 
Te hacemos un repaso ahora mismo: 
  • Hipertensión arterial 
  • Aumento del colesterol 
  • Síndrome Metabólico y Diabetes 
  • Sobrepeso y obesidad (o lo que es lo mismo: un acúmulo en el cuerpo de tejido graso excesivo a lo considerado saludable) 
  • Tabaquismo 
  • Sedentarismo 
  • Abuso de alcohol 
  • Ansiedad y estrés 

Los tres primeros (hipertensión, aumento de colesterol y diabetes) son incluso en muchas ocasiones consecuencia directa del exceso de peso o de una alimentación incorrecta. 

Y un dato más: hace unos años el European Journal of Heart Failure divulgó un estudio científico en el que se demostraba que seguir una alimentación mediterránea reduce el riesgo cardiovascular en más de un tercio. ¡Casi nada! ¿Cómo no tenerlo en cuenta? 

A continuación vamos a repasar qué alimentos pueden ayudarnos en la tarea de cuidar a nuestro corazón. Porque lo que tenemos en la despensa de la cocina determina nuestro estado de salud en gran medida. 


HORTALIZAS Y VERDURAS: 
Lo ideal sería consumirlas un par de veces al día. Y si una de ellas es en forma de ensalada, aún mejor. Una ración de verdura pequeña (pero aceptable) rondaría los 150-200 g. Nos aportará fibra, minerales y oligoelementos que no encontramos en ningún otro alimento. 


FRUTAS: 
Mínimo 3 piezas diarias. Mejor de temporada y de proximidad. En cada bocado nos regalan fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes y otras sustancias fotoquímicas esenciales para nuestro bienestar. 


CEREALES: 
¡Y no nos referimos solo a los cereales de desayuno! No, hablamos de cualquier forma y tipo de cereal: pan, arroz, pasta de trigo, quinoa, espelta, trigo sarraceno…etc. Lo idóneo sería elegir la variedad integral (aquí te contamos las razones). Al día deberíamos tomar entre 4 y 6 raciones. Son la fuente fundamental de energía para nuestro organismo. 


LEGUMBRES: 
¡Las grandes olvidadas y uno de los alimentos más completos de la naturaleza! Hace años se recomendaban un par de raciones semanales. Sin embargo los estudios más recientes recomiendan subir su consumo a 3 o 4 veces por semana. ¿Por qué? Pues porque proporcionan proteínas de calidad, fibra y minerales. 


GRASAS: 
Resumiendo mucho podríamos decir que las grasas más interesantes desde el punto de vista cardiovascular son las de origen vegetal: el aceite de oliva virgen extra y las grasas contenidas en los frutos secos* serán nuestros mejores aliados. 

También hay grasas de origen animal, algunas mejores y otras peores. De nuevo, resumiendo mucho, si tuviéramos que elegir: mejor las grasas de los pescados (sus ácidos omega 3 son altamente beneficiosos para el corazón). 


FRUTOS SECOS: 
Por su contenido en grasas saludable, su contenido en fibra y en proteínas de calidad se convierten en uno de los alimentos más completos de la naturaleza junto a las legumbres. 

La pega: que son muy energéticos, es decir, para no pasarnos de la ración saludable no deberíamos tomar más de 15-20 g en cada ocasión. 


CARNES Y PESCADOS: 
La tendencia actual (y en realidad también la más tradicional) nos lleva a tomar menos carne y en proporción, más pescado. En cuanto a carnes, mejor blancas que rojas (2-3 a la semana). Y en cuanto a pescados (3-4 veces por semana). 


HUEVOS: 
Apartado único merecen los huevos: hace tiempo que quedó demostrado que el huevo no aumenta el colesterol sanguíneo, así que tranquilidad: podemos tomar 1 huevo al día (o 2 cada dos días) y no por ello perjudicaremos a nuestra salud. (Y si son de gallinas criadas al aire libre, mejor.)






martes, 1 de octubre de 2019

Trufas de avellana



Iniciamos este otoño de la mejor manera: con una receta postre casero, saludable, exquisito y facilísimo de hacer. ¡Si es que no podemos pedir más!
Incluso estas trufas preparadas con las cantidades que os indicaremos a continuación serían un regalo estupendo para cualquier amigo o familiar: mucho más saludables y realmente deliciosas. Y con el gran añadido de que estarán hechas con mucho amor :)
Y un detalle más: esta receta es ideal para hacerla con los más pequeños, ¡es muy divertida!
¿Vamos a por ellas?


Ingredientes:


Ingredientes:
  • 100 g de avellanas tostadas
  • 75 g de pasas
  • 1 plátano pequeño (50 g)
  • 65 g de harina de almendras
  • 1 cucharada de postre de cacao en polvo



Elaboración:

1. Pon a remojo las pasas en agua templada durante unos minutos (3-5 minutos).

2. En un robot de cocina tritura las avellanas, el plátano y las pasas escurridas. Al cabo de unos minutos obtendrás una crema suave.

3. Añade poco a poco la harina de almendras y el cacao en polvo y sigue batiendo: tras unos minutos notarás que se forma una masa que podrás trabajar con las manos.

4. Cuando todos los ingredientes estén bien unificados es el turno de hacer las trufitas: pon un poco de cacao en polvo en cuenco y acerca un plato limpio (en él irás colocando las trufas). Toma un pedacito de masa (puedes mojarte las manos para trabajarlas mejor) y dale forma esférica. Después, ponla dentro del cuenco con cacao y muévelo bien para que se impregne la superficie de la trufa (¡quedará preciosa!).


Una vez las tengas listas, mételas en la nevera para conservarlas. Lo harán durante una semana sin problemas.


Si estás a dieta: tu ración de trufas como postre sería de 2 trufas de tamaño normal o 3 trufas pequeñas, acompañadas con un té o un café solo (puedes endulzarlo con sacarina o estevia, si te gusta).




martes, 24 de septiembre de 2019

Tengo colon irritable: ¿qué hago?


Esta entrevista se la hicimos a un chico que acudió a la consulta después de que su médico, con varias pruebas por el camino, le diagnosticase colon irritable. Venía con el ánimo muy bajo, pues había perdido bastante peso en ese tiempo, la mayor parte de los días sentía dolores, hinchazón y sufría diarrea, y ya no sabía qué hacer, qué comer o qué no. 

Estos casos son complicados para el profesional, pues cada persona es un mundo: cada alimento puede sentarle diferente a la persona que lo tome, así que acordamos comenzar con una dieta básica para el colon irritable. Después pasamos por varias semanas de dieta baja en FODPAMs (pronto os hablaremos de ella) y por último comenzamos a reintroducir la mayoría de alimentos, dándole prioridad a los prebióticos.

Os dejamos con él para que os cuente cómo fue todo: 



Cuéntanos qué enfermedad te diagnosticó tu médico. 
Hasta ese momento, ¿qué síntomas habías tenido y cómo te encontrabas? 
La enfermedad que me diagnosticó fue Colon Irritable o lo que es lo mismo, Síndrome de Intestino Irritable. Los síntomas eran: dolor de estómago y de intestino, diarrea, cólicos, gases, hinchazón, malestar general, ardor, náuseas e incluso dolor de cabeza. Todos los días eran iguales, siempre estaba malo y me encontraba fatal, sin fuerzas ni ganas de hacer nada. 



¿Cuánto tiempo pasaste así y qué te pasaba por la cabeza? 
Todo empezó en el año 2011. Al principio pensaba que era por los nervios de ir al instituto y el estrés de los exámenes porque los fines de semana y en vacaciones estaba perfectamente. Luego empezó a afectarme a diario, sobre todo por las mañanas después de desayunar, y mi medico me sometió a la prueba de intolerancia a la lactosa. Salió positiva así que empecé a tomar todo sin lactosa, pero tan pronto mejoré... volví a empeorar. Mi médico no sabía que decirme así que comencé a buscar por internet y es cuando descubrí el Colón Irritable. A raíz de esta búsqueda, durante dos años, comencé a quitar alimentos de mi dieta hasta prácticamente comer cuatro cosas porque notaba que todo lo demás me sentaba mal. 

La verdad es que no veía ninguna salida porque cada vez me notaba peor y, psicológicamente me estaba destrozando. Me daba miedo salir de fiesta con los amigos y encontrarme mal. Me daba miedo asistir al instituto porque todos los días tenía diarrea y me dolía un montón la tripa. Encima me notaba cansado porque apenas comía y cuando comía lo hacía de una manera muy desequilibrada. 

Al final se convierte en un problema que te afecta tanto a nivel social como privado porque la relación con la familia no es igual: cambios en las comidas, discusiones, malas contestaciones… Encima en mi caso me encontraba bastante solo ya que mis padres me decían que todo eran cosas mías, que era por los nervios, que me lo inventaba. 


Un día decidiste buscar ayuda profesional para mejorar tu situación, ¿qué te empujó a ello? ¿Tenías miedos? 
Tenía muchísimo miedo porque aunque me hicieron pruebas (colonoscopia, gastroscopia…) y me diagnosticaron esta enfermedad, ningún médico supo darme ningún tipo de ayuda. Simplemente me decían que fuese probando alimentos, que viera yo mismo lo que me sentaba bien o mal, pero yo no sabía cocinar y comía lo que me ponían mis padres así que era una tarea bastante difícil. Fue entonces cuando una amiga me recomendó ir a un nutricionista porque tenía una compañera con un problema parecido al mío y a ella le iba bastante bien. Así que me decidí y me puse a buscar por internet consultas en Salamanca. Fue entonces cuando descubrí Alea Consulta Dietética, me sonaba de algo y decidí meterme en su página web para echar una hojeada. Atendían a un montón de pacientes con diversos problemas y entre ellos estaba el mío así que cogí el móvil y les llamé. 


Durante este tiempo que nos conocemos, en una situación como la tuya, son casi inevitables los altibajos físicos, ¿cómo has afrontado las malas rachas? En tu caso, ¿a qué se debían y cómo te encontrabas? ¿Pensabas en tirar la toalla? 
Las malas rachas están ahí siempre, hagas lo que hagas porque por mucho que te cuides siempre puedes tener algún descuido y alguna comida o alguna cena con familiares y amigos en la que comas algo que no debes, o incluso porque coges algún resfriado o alguna gripe. 

Esos momentos son los más duros porque después de lo que has trabajado y te has esforzado de repente te vuelves a encontrar mal. Y en la mayoría de los casos no es un día o dos, sino varios en los que piensas mucho en tirar la toalla. Yo en muchas ocasiones he querido echar todo por la borda y comerme cualquier cosa que me apeteciera, de todas formas, iba a estar mal de todos modos. Aún a día de hoy me cuesta controlarme en esos momentos, pero siempre pienso que podría ser peor, que si no sigo la dieta pautada y no busco alguna solución al problema de nada me sirve andar quejándome y no voy a conseguir nada más que encontrarme aún peor. 

Sobre todo me ayuda muchísimo el ejercicio físico porque me despeja la mente y me hace olvidarme, aunque sea por un tiempo limitado, del dolor y el malestar que pueda tener. En esos días se hace muy duro ir a entrenar o incluso dar un paseo, pero la sensación de bienestar que te queda después para mi es lo mejor. Es como una medicina para esta enfermedad, de verdad, por mucho que cueste hay que hacerlo porque luego te encontrarás mucho mejor. 

Lo más importante en mi caso es evitar hablar demasiado con otras personas porque en esos días, con el dolor y el malestar, te cambia mucho el ánimo y estás más enfadado e irritado y cualquier cosa se puede convertir en una discusión. 


¿Cómo te ves dentro de un año? ¿Y dentro de cinco? :) 
(Con esa fortaleza que forma parte de ti lo mismo que tu pies, ¡¡nosotros te vemos estupendamente!!) 
Dentro de un año me veo genial porque ahora mismo estoy en un momento en el que casi casi sé ya los alimentos que me sientan bien y los que me sientan mal. Cada vez estoy mejor durante mas tiempo seguido y ya son pocos los días que me encuentro mal. 

Dentro de cinco años estoy seguro de que llevaré una vida completamente normal y tendré muy claro qué puedo y qué no puedo comer. Las comidas y cenas con familiares y amigos no serán un problema y me encontraré mucho mejor. Además espero viajar todo lo que pueda para aprovechar todos los días que he perdido durante estos años atrás.



A día de hoy este chico mantiene un muy buen nivel de actividad física, su IMC mejoró con respecto a su situación inicial, ganó masa muscular y lo más importante: la mayoría de días su estado es normal y puede disfrutar de una amplia variedad de alimentos.