jueves, 15 de noviembre de 2018

6 motivos para tener un buen peso




Encontrarnos en buen peso es sinónimo de salud, de hecho es una de las primeras cosas que nos ponen alerta ante cualquier afección, patología o etapa de la vida (como puede ser un embarazo, mismamente) De hecho ¿cuántas enfermedades son la causa o la consecuencia de la obesidad? Muchas, muchísimas como por ejemplo la diabetes tipo II, la apnea obstructiva del sueño, fatiga o cansancio, dolores articulares, ansiedad, depresión… como ves nada a lo que restarle importancia. 




Además, con una buena alimentación y un buen peso podremos mantener una buena analítica dejando atrás las hiperlipidemias, anemias, mejorando la tensión arterial, el ácido úrico, los valores de glucosa (haciendo así que una diabetes se pueda controlar o incluso prevenir su aparición). 




En definitiva, sentirse ligero y saludable. 
Uno mismo se siente a gusto con sus nuevas sensaciones, un buen respirar, atarse los cordones sin problema, dormir mejor porque se respira mejor (menos ronquidos) y menos apneas o incluso ninguna, se descansa mejor y nos sentimos más vitales, con más energía. Organizados. 




Nada más visible que nuestro cuerpo. Muchos pacientes se dan cuenta de que lo que más les angustia es no gustarse a sí mismos, no querer mirarse en el espejo, avergonzarse de su apariencia física… Tener problemas para encontrar ropa de su gusto. Esto acompaña cada día a muchas personas con obesidad, aunque también es verdad que se da todo lo contrario y hay personas a las que no les preocupa nada todo lo anterior. Pero lo que es real, es que cuanto mejor peso, más saludables estaremos, más a gusto con nosotros mismos y más satisfacción personal. 




En lo que se refiere al mundo de la actividad física y el deporte, cada día encontramos a más personas que quieren mejorar su rendimiento deportivo a través de la alimentación. Aunando dieta y ejercicio, como debe ser. En todos los casos encontramos una mejora en la sensación de fatiga, recuperación y marca personal. Esto es debido a un buen balance hídrico y calórico.




Es por todos estos motivos que empieza a aparecer la necesidad de mantener los buenos hábitos, y con ello se mantiene el peso. Una cosa va en consonancia con la otra y es lo más saludable y lo mejor que puedes hacer por ti cada día: cuidar tu organismo.







Soy Jéssica Ramos Ribeiro, 
dietista-nutricionista y antropometrista ISAK nivel I.
Puedes encontrarme en ALEA Consulta dietética

jueves, 8 de noviembre de 2018

Pizza de quinoa


Esta receta nos la ha enseñado una amiga más maja que las pesetas. Siempre que nos vemos nos da alguna idea para hacer una comida riquísima y saludable.
Y además, si nunca habéis probado la quinoa o estáis en busca de recetas nuevas para prepararla, esta es espectacular :) ¡Y muy fácil!

Necesitáreis estos ingredientes (están detallados justo debajo de la imagen).


Ingredientes:
  • 100 g de quinoa
  • Medio vaso de agua
  • Media cucharada de postre de sal
  • Media cucharada de postre de ajo en polvo
  • Media cucharada de postre de albahaca seca o de orégano
  • 1 cucharada de postre de aceite de oliva virgen extra
  • 40 g de mozzarela rallada (si es baja en grasa, mejor)
  • 75 g de tomate triturado
  • 100 g de tomates cherrys
  • Unas hojitas de albahaca fresca
* El día que la preparé en vez de usar tomate triturado y tomates cherry, aproveché un pisto que tenía cocinado del día anterior. Puse como 100 g de pisto por encima (junto al queso) y quedó buenísima.


Con estas cantidades tendríais que repartirla así:
► Planes 1 y 2: partiéndola en dos, tendrás 2 comidas 
► Planes 3 y 4: 1 comida.


Elaboración:

Precalienta el horno a 190ºC.

1. Cuece la quinoa en agua durante 3-4 minutos nada más. Al transcurrir este tiempo escúrrela muy bien y pásala a un vaso de batidora.

2. Echa en el vaso el agua, las especias que más te gusten, una pizca de sal y tritúralo todo. Quedará una masa no muy espesa (y aunque parezca imposible en este punto, ¡quedará perfecta!).

3. Sobre una bandeja de horno coloca un papel vegetal y sobre éste, pon la masa. Dale forma de bola con las manos (humedécelas para que no se quede pegada en los dedos) y con paciencia, ve aplastándola hasta formar una base de pizza.



4. Cuando la tengas lista, métela en el horno: bastarán 15 minutos para que quede dorada y firme.


Para despegarla del papel con mayor comodidad puse otro sobre la superficie dorada y la volteé en la encimera. Con cuidado fui despegando el papel como si fuera una pegatina.


Y así quedo: manejable y lista para poner la parte de arriba :)



Lo que os comentaba: añadí queso y un poco de pisto que tenía preparado el día anterior.


Lo metí en horno 5 minutos más... Y este fue el resultado: